Los caricaturistas confeccionando el mural. Foto: Carlos E. Rodríguez /RA
Regresó la risa a San Antonio de los Baños. Apenas despertó el sol y la gente de mi pueblo respiró su fiesta. Comenzaba la vigésima edición de la Bienal Internacional de Humorismo Gráfico, Cuba 2017.
Caminar las calles y avenidas de la Villa del Humor, hizo reflexionar a todos con el lema de esta edición: ”Paz… luego existo”. Entre los artistas gráficos estaba Gerardo Hernández Nordelo, Héroe de la República de Cuba y amigo de esta noble causa.
Allí, junto a las riberas de mi río, en el escenario del Parque del Humor, el talento y la creatividad quedó plasmado en el tradicional mural. Palomas y personajes emblemáticos del Ariguanabo y el humorismo, dieron mérito a este acontecimiento que es posible cada dos años.
El “Loquito” de Nuez y el “Bobo” de Abela, volvieron por el Ariguanabo. Rieron, bailaron, arrollaron con la conga y sus tambores. Sombrero puntiagudo y de periódico, resguardaba la testa de este “Loquito”. Con él, su autor René, hijo de la Villa, se repartió entre niños y jóvenes que lo trajeron al presente.
“El Bobo” burló otra vez la censura y llamó a la reflexión. Se multiplicó desde la paz que encierra la caricatura, convocó a crecer con las ideas impregnadas en su elegante traje.
Momentos del desfile inaugural. Foto: Carlos E. Rodríguez /RA
Mientras caminaba visualicé en la mente a otros ariguanabenses que hoy no están, pero reviven en cada edición de la Bienal. “Cuinco”, “Añeló” y “Membrillo” son parte inseparable de la fiesta de la risa en San Antonio de los Baños.
Ella regresa y emancipa corazones. El chiste de ocasión aflora en la mente de quienes sienten el humor como un arte. Vuelve el río y sus tranquilas aguas a cobijar sueños y añoranzas en eventual jolgorio cultural. ¡Gracias, San Antonio de los Baños! Ser parte de tu Bienal Internacional me enorgullece.
El mural, tradición de estos eventos. Foto: Carlos E. Rodríguez /RA