Muchos niños cubanos crecieron con el sueño de ver a Fidel. Foto: Tomada de Internet
El ejemplo de liderazgo revolucionario de Fidel Castro será una inspiración para las nuevas generaciones. Encarnó con determinación y valor el sentimiento de los pueblos latinoamericanos. Su protagonismo histórico, lo alzó como símbolo para el mundo, por ello trasciende como hombre de todos los tiempos con valores y una energía espiritual muy fuerte para mantenerlos, luchador incansable a favor de la soberanía e independencia y la dignidad de los pueblos.
Los niños de mi generación crecimos con el sueño noble de ver a Fidel desde cerca, saludarlo, tocarlo y recibir uno de aquellos abrazos que veíamos por pantallas de televisores. Tenacidad, amor por el suelo patrio, combatiente por siempre a favor de la paz, la libertad y la independencia de Cuba y de todos los pueblos del mundo, con perenne apego a la justicia y a la verdad. Poco a poco, el hombre vestido de verde olivo se convirtió en el héroe de todos, palpable, aleccionador, el mejor de todos, uno de carne y hueso, a quien veía hablar con seguridad, disfrutar los éxitos deportivos, trabajar con obreros y sonreír junto a infantes. Con una capacidad extraordinaria de aprendizaje y magisterio inigualable ningún tema le fue ajeno, demostró ser atleta de alto rendimiento con medalla de oro en el ejercicio del hábito de lectura.
Con orgullo, cada día confirmo la certeza de vivir en un país especial, una nación faro, con la suerte infinita de tenerlo, por ello la sentida frase YO SOY FIDEL en boca de muchos estremecía al planeta. Fidel es un paradigma, una inspiración permanente para ser mejor cada día, sobrevivió al Moncada, a la lucha en la Sierra, a Girón, a más de 600 intentos de atentados homicidas... Sentirlo más vivo que nunca, trabajar con sentido de pertenencia, consagración y eficiencia en cada puesto de trabajo, no defraudar la confianza en las nuevas generaciones con el compromiso de lograr que los jóvenes del futuro, nuestros hijos, nietos, tataranietos, sientan también nuestro amor hacia él y lo mencionen siempre en presente. Fidel nos acompaña, revive en cada generación de cubanos, como estandarte de victoria, padre de una obra grande que jamás deberá ser traicionada.
El líder guió a los cubanos a la conquista de la independencia definitiva y nos inculcó la conducta solidaria con todos los pueblos del mundo que luchan por su libertad. Portavoz apasionado de los derechos de los desvalidos fue significativo el papel que cumplió en la situación mundial caracterizada por la globalización y las contradicciones que genera, y por la dominación depredadora del imperialismo yanqui. Ante ese panorama, nos inspiran y se multiplican en las distintas misiones solidarias. Son un libro permanente de consulta sus reflexiones, en nuestra lucha por salir del subdesarrollo, la convocatoria a ser más eficientes en cada puesto de trabajo y a mantenernos alerta ante el vecino del Norte.
Herederos de esa tradición revolucionaria, el mejor homenaje a Fidel Castro, además del reconocimiento a sus méritos históricos, es la firme determinación de mantener las conquistas de la Revolución y nuestra voluntad inquebrantable de continuar la senda trazada fieles a su ejemplo, asumimos sus ideas, sus sentimientos humanistas, su espíritu de lucha y su fe infinita en la victoria. Renacerá una y otra vez, porque entró a la historia, es de esos grandes hombres que no mueren nunca, renacen en cada hombre y mujer dispuesto a dar su vida por la patria.


