Aproximarse a la historia de la vida de los héroes y mártires que distinguen las asociaciones de base de los combatientes de San Antonio de los Baños, en la actual provincia de Artemisa, resulta imprescindible para el conocimiento de la historia local.
El Consejo Popular Centro Urbano de la villa ariguanabense, acoge en su área a la asociación 02-13, que para beneplácito de sus integrantes, se prestigia con el nombre del revolucionario Fermín Cartaya Pino.
Al valle del Ariguanabo, lugar donde ya habían nacido valerosos patriotas, llegó Fermín al mundo, el 23 de marzo de 1907. Este ariguanabense anidó rebeldía desde la adolescencia, y desentrañó la necesidad de cambiar el panorama de su querida tierra.
Se destacó por su accionar en las huelgas revolucionarias, antagónicas a los gobiernos de turno; e integró la nómina de los cubanos que lucharon para derrocar al tirano Gerardo Machado y luego al dictador Fulgencio Batista.
Fue uno de los precursores del Partido Ortodoxo en su ciudad natal, y dirigió esa estructura política desde 1947 hasta 1952, y con posterioridad militó en las filas del Partido Comunista de Cuba.
Como reconocimiento a su probada lealtad y méritos, Cartaya, fue uno de los fundadores del Movimiento Revolucionario 26 de julio en San Antonio de los Baños, y dispuso su casa como sede de la organización.
Sobresalió en la actividad de propaganda, control de las finanzas y en el abastecimiento de recursos a grupos revolucionarios. También resaltó en la Huelga del nueve de abril de 1958. Ese día, los combatientes del movimiento revolucionario organizados en las distintas ciudades del país, protagonizaron diversas acciones insurreccionales orientadas al paro nacional y a desatar una movilización general que derrocaran la tiranía de Fulgencio Batista.
Tras el triunfo de la Revolución cubana el primero de enero de 1959, Cartaya Pino se desempeñó como Primer Jefe de Gobierno en el municipio de San Antonio de los Baños, y fue miembro fundador de las Milicias Nacionales Revolucionarias y de los Comités de Defensa de la Revolución, organización de masas en la cual ocupó el cargo de Coordinador de la Zona número nueve.
Asumió, además, otras responsabilidades administrativas y sociales que pusieron a prueba su voluntad sin límites.
Fermín Cartaya Pino, ocupa un lugar notorio en la historia del Ariguanabo, su localidad, sitio al cual se consagró desde la época prerrevolucionaria hasta la Revolución en el poder.
Valentía, disciplina y alto sentido de la responsabilidad, distinguieron la vida del combatiente ariguanabense, cuyos restos fueron inhumados el 17 de julio de 1982, en la necrópolis de San Antonio de los Baños.