Ambos padres encargados de la educación de su hijo. Foto: InternetVivimos en una sociedad cada vez más avanzada en la tecnología y el acceso a la información y también aunque parezca contradictorio, es una sociedad que se aleja cada día del diálogo cara a cara, las buenas costumbres, el respeto, los valores. Porque si por una parte es perfecto el avance, debemos reconocer también que el desarrollo influye de alguna manera negativa cada día en nuestra conducta.
Ante esta situación siempre debemos tener presente que la formación de valores en adolescentes y jóvenes, así como preservarlos es de vital importancia. Pienso que nunca debemos cesar en esta batalla de concientizar a las familias, fundamentalmente, en su papel como formadoras de valores.
La educación desde el hogar debe contribuir a formar personas que puedan convivir en un clima de respeto, tolerancia, participación y libertad. Deben ser capaces de construir una concepción de la realidad que integre a la vez el conocimiento y la valoración ética y moral de la misma.
Sólo los valores hacen posible la vida en sociedad, el respeto a todos los derechos, libertades, los hábitos de convivencia y de respeto mutuo. Aunque mucho hablamos de la escuela como centro responsable también de esta difícil tarea, la familia es la primera institución comprometida con el desarrollo de valores desde la edad infantil y esa responsabilidad debe ser subrayada.
A medida que transcurren los años el niño, adolescente y joven va incorporando en su vida nuevos códigos, capta nuevos mensajes como los de la televisión, el internet, instancias que se escapan al control de las familias y de la escuela, y que en muchas ocasiones no transmiten verdaderamente valores, sino que los deforma.
Por tal motivo, no dejemos de la mano, sobre todo en las nuevas generaciones, la formación o preservación de los valores que ya adquirieron una vez. Piense usted por un momento los perjuicios que puede traer a la salud de sus hijos las largas horas ante la computadora, el celular y preocúpese también por los programas que adquiere. Todo lo que se vive en la intimidaddel hogar se aprende y nunca se olvida, no olvide usted nunca cuál es su papel en la familia como formador de valores.


