Comunidad aborigen. Foto: Tomada de InternetDe acuerdo con su nivel de desarrollo cultural, los aborígenes cubanos, se clasifican en recolectores-pescadores-cazadores y agricultores ceramistas. Los indígenas más primitivos de Cuba fueron los siboneyes, llegados de Sudamérica y Centroamérica.
Sus actividades económicas fundamentales fueron la recolección de frutos, raíces, tubérculos y diferentes tipos de moluscos y crustáceos. Pescaban en zonas costeras bajas. Cazaban, en menor escala, jutías, aves y algunos reptiles. Construían instrumentos rústicos de piedras, maderas y conchas marinas.
Uno de los más lujosos era la gubia de concha. Usaban el fuego, pero no conocían la cerámica. Incapaces de controlar y de explicarse los fenómenos naturales, los atribuyeron a poderes desconocidos y practicaron la magia, pensando influir sobre estos. Su régimen de vida se caracterizaba por el trabajo colectivo y la repartición de los bienes producidos, según las necesidades de cada cual. Permanecieron en la Isla hasta 1515.
Presentes también en el mapa aborigen de Cuba, encontramos al grupo indígena denominado Mayarí. Se desconoce su origen, lo más acertado es que surgió cuando entraron en contacto los grupos siboneyes con otros provenientes de Haití o La Florida, de los que recibieron influencias culturales. Utilizaron instrumentos de piedra y conchas, similares a los de los siboneyes, pero más desarrollados. Se dedicaron a la pesca, la caza y la recolección, aunque es posible que practicaran algún tipo de agricultura. Se ubicaron en el territorio oriental, hasta el año 1190.
Con características diferentes, varios grupos poblacionales habitaron el archipiélago cubano. Procedentes de diversas latitudes, vivían en un régimen comunitario. Los siboneyes se dedicaron solo a la recolección, la caza y la pesca. El grupo Mayarí, por su parte, practicaron además, algún tipo de agricultura.
Procedentes de Venezuela, cruzando las Antillas Menores y Mayores, de isla en isla, llegaron a Cuba. De origen Arauco, penetraron a fines del siglo ocho y permanecieron hasta 1550. Construían sus viviendas con sólidas estructuras de madera, techos de guano y paredes de cañas y yaguas de palma. En cada una vivían entre quince y veinte personas. Cultivaban el boniato, el maíz y la yuca, con la cual elaboraban el casabe o pan de yuca. Confeccionaron instrumentos de piedras, conchas marinas, hueso y madera, realizando un trabajo depurado con las hachas petaloides. Hicieron hamacas, cordeles y otros objetos de fibras de algodón y cestería. Sin embargo, su logro más significativo fue la elaboración de utensilios de cerámica o de barro cocido. A pesar de su desarrollo, alcanzaron un nivel cultural muy limitado. Desconocían muchos de los fenómenos que se les presentaban a diario, por lo que practicaron creencias religiosas para influir en la naturaleza.
La complejidad de las actividades económicas hizo necesaria la aparición de un jefe que asumiera la dirección del grupo y la organización del trabajo. Ese fue el papel de los caciques, que no tenían tierras de su propiedad ni se apropiaban del producto del trabajo de los demás. El Behique actuaba como hechicero y médico, siendo una figura relevante en la comunidad. La propiedad de los bienes era común y todos tenían el deber de trabajar y el derecho a recibir los frutos obtenidos. Se entregaban al trabajo con entusiasmo y dedicación.

