Ubaldo Díaz Fuentes: baluarte de dignidad

Ubaldo Díaz FuentesUbaldo Díaz FuentesEnaltecer hechos históricos que formaron parte del arsenal táctico de la Revolución cubana en la lucha por el triunfo popular, promueve los valores más genuinos del ser humano, y constituye un compromiso con la nación.

Hace 60 años, el 13 de marzo, un grupo de jóvenes universitarios, miembros del Directorio Revolucionario, a nombre del pueblo de Cuba, intentó ajusticiar en el propio recinto presidencial, en La Habana, al dictador Fulgencio Batista. Paralelamente era tomada la emisora Radio Reloj, para difundir la noticia de lo acontecido en la sede del gobierno; ambas acciones estremecieron los cimientos de la tiranía.

Aquellos audaces jóvenes actuaron en correspondencia al precepto martiano que  alega:”Los estudiantes son el baluarte de la libertad, y su ejército más firme”.

Uno de los protagonistas de la acción, fue el artemiseño Ubaldo Díaz Fuentes, un joven de grandes convicciones patrióticas.

Natural del municipio de Güira de Melena, fue el primogénito de un matrimonio de trabajadores  tabacaleros, de precarios recursos financieros; situación que obligó a Ubaldo a desertar de la escuela en el sexto grado para laborar como carbonero y apoyar la  economía familiar.

A los 17  años de edad, se fue a vivir con unos tíos a La Habana, en busca  de oportunidades de empleo. Empezó a trabajar como vendedor de alimentos elaborados en el Mercado Único, donde se  afilió  a la Triple A del Partido Auténtico, organización política de la que se desvinculó en 1955 para unirse al movimiento nacional por la amnistía  de los presos políticos participantes en las acciones del  Moncada.

El cuatro de agosto de 1955 se produjo una operación clandestina dirigida por el movimiento estudiantil, encabezado  por José Antonio Echeverría, y el Partido Auténtico; acción que  coincidió con  la llegada a Cuba de Carlos Prío Socarrás. En el operativo, Ubaldo Díaz Fuentes  sobresalió  por su valor, y desde  entonces la policía batistiana lo consideró un genuino revolucionario.

Con gran sentido político supo ajustar su pensamiento y acción a las correspondientes situaciones históricas.
Su intensa actividad revolucionaria en la planificación de atentados contra el dictador Batista, y  la práctica de acciones de propaganda y  sabotajes, viabilizaron la privación de libertad por tres años  en el Castillo del Príncipe, en La Habana; lugar de donde Ubaldo escapó.

A partir de aquel momento vivió en la clandestinidad  en la capital del país, junto a otros compañeros del Directorio Revolucionario.

Consecuente con sus principios, el 13 de marzo de 1957, Ubaldo Díaz, participó en una de las jornadas más heroicas en la lucha del estudiantado cubano por la emancipación nacional.

En una firme convicción de unidad revolucionaria  e ilimitada pasión por reivindicar la Patria, el joven de Güira de Melena, acompañó a sus hermanos de causa, Abelardo Rodríguez, Faure Chomón y José Luis  Gómez Wanguemert,  en uno de los automóviles que atacó el  Palacio Presidencial.

Los asaltantes  sobrevivientes observaron a Ubaldo entrar al lugar, y  recuerdan haberlo  visto peleando, pero nadie lo  vio salir o caer.

Dos días después,  el sepelio  de los restos fúnebres de Ubaldo Díaz,  conmocionó la conciencia popular y acrecentó el repudio al régimen tiránico. El  pueblo acompañó al combatiente, entonando las notas del Himno Nacional, y coreando consignas contra el cuerpo policial.

Sus asesinos no pudieron matar el  legado del  patriota  que  nació el dos de agosto de 1929, en el barrio La Guerrilla, en Güira de Melena, actual provincia de Artemisa.

El nombre de Ubaldo Díaz Fuentes, prestigia varios centros de beneficio social en su terruño natal.  Una  escuela  primaria, el Consejo Popular  del reparto Corea, la Industria Mecánica Caribe, y una Cooperativa de Producción Agropecuaria, perpetúan el altruismo, lealtad, sacrificio, audacia y amor a la Patria de quien supo  elevarse a la altura de su tiempo.


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