Parto de Quetzalcóatl en luna creciente

Escuela Internacional de Cine y TelevisiónEscuela Internacional de Cine y Televisión

San Antonio de los Baños, Artemisa, Cuba - Es 15 de diciembre de 1986. Pudiera ser un día más en el Ariguanabo, pero no lo será ya. Es desde hace 26 años la fecha en que Quetzalcóatl o serpiente emplumada se muerde la cola y pare la Utopía del Ojo y de la Oreja de la Escuela Internacional de Cine y Televisión, en San Antonio de los Baños, Cuba.

Así lo firmó Fernando Birri, genio poético del séptimo arte, quien rubricara el acta de nacimiento del colegio de todos los mundos, contra la verticalidad de una enseñanza de arriba hacia abajo, para que surgiera aquí la superación de la falsa antítesis autoritaria y estática de enseñar-aprender, superada justamente por: “enseñar aprendiendo.”

Gestado como plantel atípico, las generaciones formadas en él aspiran a que sea centro de producción de la imagen global, porque solo el video y la televisión pueden sintetizar la evolución histórica del viejo sueño del audiovisual democrático.

Usan película y tape magnético, como soportes materiales, lenguajes fílmicos y códigos electrónicos, analizados y practicados en su especialidad y en sus simbiosis; para lo específicamente cinematográfico, 35 y 16mm; mientras lo televisivo y el video emplean pinceles electrónicos de diversos pelajes. Para ambos, color, y blanco y negro, ejercitación en la ficción y en lo documental.

Gracias a la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano nació esta escuela de teoría y práctica indisolublemente unidas, bajo las tensiones para la liberación del subdesarrollo y en busca de identidad económica, técnico-científica, espiritual e histórica. Es legado de los padres fundadores ser receptivos a los modelos y aportes de escuelas internacionales, pero jamás calcar al llamado “Primer Mundo” ni seguir patrones de otras realidades socio-culturales.

Una fantasía cobró vida en el centro ariguanabense, cuyo logo explica la intención del proceso de aprendizaje: un círculo rojo, un cuadrado azul y un triángulo amarillo superpuestos. Se responde así a las necesidades más urgentes del Nuevo Cine Latinoamericano: de iniciación, completamiento y superación, todas para satisfacer las expectativas del mercado de trabajo y el ansia creativa.

Funcionan aquí tres tipos de enseñanza: Curso Básico/Regular, para la mayoría de los cineastas y teleastas, que, carentes de estos planteles, han cumplido su iniciación y trabajo empíricamente. Para ese nivel es el triángulo amarillo.

La formación que encuentra su respuesta dentro del cuadrado azul corresponde a los Talleres Experimentales. Ellos expresan el derecho a no inhibirse por temor al error. Por último, aparece el denominado Diálogo de Altos Estudios correspondiente al círculo rojo, donde, los que tienen una obra profesional cumplida, persiguen aumentar la frecuencia de contactos recíprocos.

El cuerpo directivo y docente se compone de expertos internacionales de la comunicación audiovisual. Este equipo no está constituido por “sobras” de la industria, sino por profesionales “activos” que continúan formándose entre sí, en la cotidianeidad de sus producciones.

La escuela no depende ni institucional, ni económica, ni burocráticamente de la República Socialista de Cuba, sino de la autónoma Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano. Sólo la voluntad político-cultural de esta nación y su hospitalidad fraterna han permitido su concreción en este país. Así lo expresa Fernando Birri, al rubricar el acta de nacimiento durante Luna creciente y en vigilia de Luna llena.