La flexibilización de este medio de vida posibilita la reorientación de desvinculados del estudio y el trabajo estatal, jubilados, amas de casa e, incluso, de quienes cumplen otros compromisos laborales, que legalmente abren negocios particulares, en su mayoría vinculados a comercializar comidas y bebidas ligeras.
En el Ariguanabo se chequea el cumplimiento de lo legislado para estas actividades, que no deben operar sin que el Centro de Higiene y Epidemiología local les otorgue la licencia sanitaria, descriptiva de lo que se va a preparar y vender, y se retira al detectarse condiciones de riesgo para la salud humana.
Entre las exigencias para los elaboradores de estos productos es prohibitivo el expendio de pescados y mariscos crudos, mayonesa casera, confituras industriales, al tiempo que es obligatorio usar utensilios para evitar el contacto de las manos y los alimentos, mantener abasto de agua corriente en cantidad y calidad, así como área de fregado con sustancias detergidas.
Actualmente San Antonio de los Baños registra diez servicios gastronómicos que usan mesas y sillas, nueve elaboradores de vinos, 18 que preparan y venden alimentos en puntos fijos, 379 lo hacen a domicilio y de forma ambulatoria, así como dos que, además, incluyen bebidas alcohólicas en sus ofertas y unos 300 contratados por los dueños para estos servicios.

