Ariguanabenses en el 24 de febrero de 1895

Mambises cubanos. Foto: Tomada de InternetMambises cubanos. Foto: Tomada de Internet La existencia de una situación revolucionaria en 1895 revivió en Cuba la llama de la independencia. El predominio de las relaciones de producción capitalistas, la aparición de nuevos sectores y clases sociales y la labor desarrollada por José Martí, precipitaron el estallido del 24 de febrero. Sobre la participación de los ariguanabenses en esta contienda bélica, le acercaremos en esta sección.

La Guerra Necesaria, como la calificó el más universal de los cubanos, se inició con alzamientos simultáneos en diferentes parajes de la geografía cubana. Con antelación al 24 de febrero de 1895, la juventud ariguanabense se preparaba. José María Aguirre, uno de los organizadores del movimiento en la Villa, debía trasladarse a Matanzas una vez que comenzara la lucha. Desafortunadamente cae prisionero junto a su ayudante José Clemente Vivanco. Por su parte los veredanos José Díaz Zubizarreta y Ricardo León, se unen a las fuerzas de Juan Gualberto Gómez en Ibarra, dos días después del Grito de Baire.

Aunque el grueso del grupo fue apresado en Santa Elena, el 28 de febrero, lograron escapar y partieron al exilio. Poco después del levantamiento inicial, una tropa de revolucionarios armados y dirigidos por Celestino Barzán, Isidro Acea, Juan Delgado y Baldomero Acosta hostilizaron a las tropas españolas.              

En Santiago de las Vegas, San Antonio de los Baños, Güira de Melena, Alquízar y Vereda Nueva incendiaron propiedades rurales y atacaron paraderos y comboyes ferrocarrileros.

Muchos fueron los patriotas que tomaron el camino de la independencia. Demostrando desinterés por lo suyo, aportaron dinero, propiedades, armas, caballos y hasta sus propias vidas por ese ideal. Una decena de hombres y mujeres partieron desde esta comarca para conquistar la libertad de la patria.        

José María Aguirre, uno de los organizadores del movimiento en la villa, tenía la orientación de trasladarse a Matanzas una vez que comenzara la lucha, pero cae prisionero. José Clemente Vivanco, su ayudante, logra escapar. Reunido con otros patriotas en Cayo Hueso, parte hacia Cuba para sumarse a la contienda.    

José Clemente Vivanco Hernández era Doctor en Derecho, graduado en la Universidad de La Habana. Fue secretario de la Asamblea de Jimaguayú, participó en la campaña invasora y obtuvo el grado de General de Brigada.

Su hermano Manuel, estudiaba en segundo año de Derecho Civil cuando se inicia la lucha. Parte a la manigua, opera en Pinar del Río y alcanza el grado de Comandante. Otro hermano, Antonio, era escogedor de tabaco torcido. Conoció a José Martí y estuvo unido a él por una gran amistad. Participó en numerosos combates junto al Mayor General Serafín Sánchez y fue ascendido a Teniente Coronel.

José Díaz Zubizarreta nació en Vereda Nueva, el 14 de diciembre de 1876. Al ser desarticulado el grupo independentista al que pertenecía, regresó a su pueblo natal. Posteriormente embarcó hacia Cayo Hueso, regresando el 24 de julio de 1895 en la expedición de Serafín Sánchez y Carlos Roloff. Desembarcó por Tayabacoa, Las Villas, y participó en importantes combates. Fuerte Pelayo, Colorado, Fuerte Río Grande, Las Vacas, Quemado Grande y Bejuco, fueron testigos de su arrojo y valentía. Se incorporó a la Segunda Brigada de la Segunda División del Cuarto Cuerpo del Ejercito Libertador. En el Departamento Occidental perteneció al Regimiento de Infantería Máximo Gómez. Terminó la guerra como capitán de Yaguaramas.
 
“Honrar a los que cumplieron con su deber es el modo más eficaz que se conoce hasta hoy de estimular a los demás a que lo cumplan”. Inspirados en esa máxima martiana, nuestro espacio rememora pasajes de la vida y obra de algunos mambises ariguanabenses. Jesús Planas de Cárdenas, era descendiente de la familia del marqués fundador de San Antonio. Vino a vivir para la Villa en 1892 y alcanzó el grado de Teniente Coronel. Junto al General Juan Bruno Zayas, murió el 30 de julio de  1896.

Mariano Porto Rivero comenzó a conspirar desde muy joven. Operaba en la antigua provincia de Las Villas y perteneció a la guardia personal del Generalísimo Máximo Gómez. Rosa María de la Merced Martínez Iradi, Rosa Robés, colaboraba con el Club Ignacio Agramonte de Cayo Hueso. Tuvo estrechos contactos con el Partido Revolucionario Cubano y llevaba mensajes al campo insurrecto. Confeccionó la bandera que en 1895 enarbolaron los patriotas de La Habana. Manuel Sánchez Almeida era muy joven cuando se incorporó a la lucha en 1895. Participó en numerosos combates en Las Villas e intervino en ataques a campamentos españoles. Concluyó la guerra con el grado de Teniente.

Daniel Gispert García era doctor en Medicina. Como periodista, colaboró con la redacción del periódico Patria. Fue Jefe de Sanidad Militar del Ejército Libertador y ostentaba al morir el grado de General de Brigada. El también médico veredano Félix Giralt Martínez, ingresó en las filas del Ejército Libertador el 9 de febrero de  1896. Sobresalió como tirador, participó en sesenta y cuatro acciones combativas y terminó la contienda con el grado de Coronel. En un nuevo aniversario del reinicio de las gestas independentistas en Cuba, el ejemplo de aquellos que nos precedieron fortifica el compromiso con la patria e invita al reencuentro con la historia.

 

Un Grito de libertad para los cubanos

Por: Mayda Capote

El 24 de febrero de 1895 representa para todos los cubanos el grito que reanudó la batalla inconclusa por la independencia de la Patria contra un régimen colonial que se ensañaba con nuestro país. Cubanos llenos de coraje fueron los protagonistas, junto a la experiencia estaban los jóvenes quienes desde ese momento y posteriormente representando a la Generación del Centenario, entregaron sus valiosos corazones en pos del sueño a lograr.

Para el Apóstol, uno de los grandes protagonistas de esta hazaña la única opción para los cubanos era la lucha armada, pues ya los Estados Unidos tenían puestos sus ojos en la pequeña isla del Caribe. El Grito de Baire o de Oriente como también se conoció, no concluyó como otras tantas gestas, el enemigo muy fuerte y bien armado, los cubanos solo contaban con viejos fusiles y sus machetes.

No obstante a convertirse en un hecho inconcluso, la historia se encargó de dar continuidad a la hermosa obra soñada con otros 24 de febrero, en 1958 se honró la fecha con la creación de Radio Rebelde, emisora fundada en plena Sierra Maestra por el Comandante Ernesto Che Guevara, la voz de una Revolución martiana y fidelista.

El 24 de febrero donde Raúl se convirtió en el presidente de los cubanos, el de Martí, el de los patriotas cubanos, el del Ejército Rebelde,  que continuó el camino  del Ejército Libertador, el 24 de febrero de toda Cuba que ante el dolor por la pérdida física del Líder Histórico de la Revolución gritó a garganta pura ¡Yo soy Fidel! o ¡Raúl no estás solo! Pues este pueblo forjado en las tierras de esclavos e insurrectos no olvida su historia, al contrario, la retoma para ratificar el compromiso de ser fieles y dignos del machete mambí.


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