Mujeres de gesta

Excarcelación de Melba Hernández y Haydée Santamaría. Foto: Tomada de Internet Dos mujeres de gesta merecen esta crónica. Las unió la misma vocación libertaria. Conocieron el terror, la tortura, la vida difícil de la clandestinidad y el inmenso amor por su patria libre. Dos mujeres valientes y fieles. Dos ejemplos de la arcilla que sembró Mariana Grajales en los campos insurrectos de Cuba. Haydée Santamaría y Melba Hernández.

Por coincidencia feliz la historia las guarda como heroínas del tiempo. Participaron en el asalto al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953, acción por la cual fueron encarceladas y luego puestas en libertad un día como hoy.
 
Haydée, miembro de  las juventudes del Partido Ortodoxo, fundadora del Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba y posteriormente del Partido Comunista de Cuba. Trabajadora del Ministerio de Educación. Siempre incansable en su empeño de ser mejor, fundó y dirigió la Casa de las Américas en 1959, funciones en las que se desempeñó hasta su muerte en 1980.
 
Melba, Heroína de la República de Cuba y Doctora Honoris Causa del Instituto Superior de Relaciones Internacionales. Activa luchadora contra la tiranía batistiana, siendo de las primeras en integrar las filas del movimiento revolucionario dirigido por Fidel Castro. Integrante de la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio y activa colaboradora de los preparativos de la expedición del Granma en México.
 
Cuba la reclama y regresa a la isla para incorporarse a las filas del Tercer Frente Mario Muñoz Monroy. Funda el Partido Comunista de Cuba y es miembro activa de su Comité Central, así como diputada a la Asamblea Nacional hasta su deceso.
 
Mujeres de gesta que viven y perduran por su intransigencia, valor, fidelidad. Mujeres que no claudicaron ante las amenazas de esbirros, las férreas torturas y los desmanes de la tiranía. Hoy no están, pero Artemisa las guarda, las idolatra, las tiene como hijas.
 
Estoicamente soportaron el presidio en la cárcel de mujeres de Guanajay. Sabían a lo que se sometían, pero callaron. La belleza de sus rostros se transformó una y otra vez en rebeldía y jamás delataron a sus compañeros. Así eran Haydée y Melba. Dos mujeres de gesta que la patria os contempla orgullosa. Dos almas sensibles y duras a la vez. No nacieron en Artemisa, pero un pedacito de su historia se guarda en las calles de la Villa Roja.
 
Haydée y Melba. Hermanas de causa. Amigas siempre y compañeras para alguna jarana, un brindis con el novio que también luchaba y la sonrisa que luego se hizo gigante después del triunfo revolucionario.