Mujer de la cultura

Olga Alonso. Foto: Tomada de InternetOlga Alonso. Foto: Tomada de InternetMe honra escribir para usted, Olga Alonso González. Mujer de la cultura, alma noble y altruista que no conoció fronteras para cultivar el arte a través del teatro, la danza o la literatura.
 
Graduada en la Escuela Nacional de Instructores de Arte en 1963, esta mujer capitalina, nacida un día como hoy en 1945 en San Miguel del Padrón, se hizo sentir como pueblo en la primera zafra azucarera. No le importó estar estudiando para empuñar el machete y sudar la piel en los cañaverales.

Así era Olga Alonso González. Sencilla, alegre, laboriosa, intranquila. Amaba la obra de José Martí, por eso cumplía con deber uno de sus legados: “El hombre no mira de qué lado se vive mejor, sino de qué lado está el deber”. Por eso creó campañas de buen hablar entre los campesinos, propició la creación de los Consejos Populares de Cultura, se integró como maestra en las aulas de seguimiento y desarrolló a los jóvenes con mayores posibilidades para monitores en las ramas del arte y la fundación de bibliotecas.
 
Corría el año 1960 y Fidel convocó a los jóvenes para llevar la cultura a los campos. Allí estuvo Olga. Sabía que podía probarse y desarrollar sus cualidades. El destino le fue injusto y cruel.
 
El día 4 de marzo de 1964, viajaba feliz con su arte para los campesinos. Las lomas del Escambray aguardaban por su cultura y talento. Iba orgullosa porque su cultura germinaba en las propias entrañas del enemigo.
 
El vehículo en que viajaba para poder llegar donde un grupo de campesinos a impartirles clases, sufrió desperfectos, se volcó y murió instantáneamente.
 
Pocas semanas antes de su muerte expresó: “Sólo tenemos derecho a morir cuando entreguemos a nuestros hijos el boceto del comunismo”. La pasión de esta  joven de 19 años desbordaba a la hora de trasmitir el amor por el arte a los campesinos de la zona donde trabajaba como instructora de arte. Los resultados de su labor constituyen el mejor legado para las nuevas generaciones de instructores de arte que tienen por delante retos y aspiraciones artísticas, siempre al servicio de la Revolución.