La escuela ha de complementar el trabajo del hogar. Foto: Tomada de InternetEl proceso de aprendizaje en el ser humano es constante y sufre la influencia del entorno, se torna un hecho maravilloso que nadie podrá arrebatarnos jamás. Lo aprendido, entendamos en la escuela, en el hogar o en la sociedad nos acompaña en el actuar diario y conforma la educación formal, regida por principios, leyes y normas establecidas gracias a la convivencia civilizada de los hombres y mujeres.
Por tanto, en la escala de valores el comportamiento debe revelar la correspondencia con los principios éticos y humanistas que maticen nuestra conducta en las relaciones interpersonales en función de comportarnos en todas las esferas como ciudadanos disciplinados, con espíritu de superación, entrega, tenacidad y consagración con sentido de pertenencia, compromiso y responsabilidad.
En Cuba el sistema educacional le imprime al accionar de la escuela en la formación del hombre de la sociedad futura los principios y lineamientos trazados por el Partido Comunista de Cuba. Por tal motivo, el educador es una activista de la política revolucionaria, la imagen brindada a los discípulos tiene que ser el del trabajador ejemplar, disciplinado, un luchador incansable contra lo mal hecho, exigente y crítico.
La sociedad aspira contar con hombres honestos, intachables en la conducta social, amantes de la verdad y del bien público, solidarios. De ahí que el reto para la educación de hoy y todos los tiempos es y seguirá siendo formar individuos capaces, con ansias de conocimientos, una conducta ejemplar dada al compromiso de aportar al mejoramiento humano a favor del disfrute de la libertad plena como defensores de la verdad, como arma infalible en las relaciones humanas y requisito indispensable para ser respetado.