Poeta de la guerrilla

Juan Almeida junto a Fidel Castro. Foto: Tomada de InternetJuan Almeida junto a Fidel Castro. Foto: Tomada de Internet Para el poeta de la guerrilla nació esta crónica. Llegó vestida de verde olivo, con barba, botas y fusil. Bajó de la Sierra Maestra, navegó en el Granma y estuvo en el Moncada.

Una crónica para el poeta de la canción romántica. Para el mulato pobre que aprendió los avatares de la vida y supo de todos los oficios. Ese que a fuerza de amor propio, venció el hambre y buscó el pan nuestro de cada día, para sus hermanos y padres.

Juan Almeida Bosque. El guerrillero, el Comandante, el amigo fiel de Fidel Castro. El hombre que soportó el presidio y nunca delató. El que entonó las notas del Himno de Bayamo, en ocasión de una visita del tirano Fulgencio Batista, a esa cárcel en Isla de Pinos. Sabía a lo que se sometía, pero su causa era la de muchos y estaba en juego la libertad de la patria.
La poesía lo envolvió siempre. Humilde y de noble corazón, tenía sensibilidad y sabía admirar la naturaleza y los amaneceres. Sabía escribir canciones de amor y de gesta.

Su legado artístico perdura en nuestros días. El premio Casa de las Américas, que obtuvo en 1985, habla de su entrega a la cultura. “Contra el agua y el viento”, fue la obra que lo hizo popular entre los hombres de letras. También nació de su intelecto,  “La única ciudadana”, “Por las faldas del Turquino”, “Presidio”, “Exilio”, “La aurora de los héroes” y “Desembarco”, entre otras muchas.

Escribo la crónica al poeta de la guerrilla y llegan a mi mente sus temas musicales. Autor de más de trescientas canciones, entre las que destacan particularmente “La Lupe”, “Este camino largo”, “Mejor concluir”, “Vuelve pronto” y “Mejor diciembre”.

Esa vocación por la música, llevó al guerrillero a firmar varios discos, entre los que pueden citarse “Elegía”, donde sus textos musicales están consagrados a la Patria y sus mártires. “Evocación”, también suyo, está inspirado en las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

“Dame un traguito” y “Déjala que baile sola”, entre otros muchos textos, resultan temas que lo acreditan como un importante compositor de música popular cubana.

Hoy estaría de cumpleaños el poeta de la guerrilla. Cumpliría noventa primaveras. No está físicamente, pero su impronta se levanta en el lomerío oriental. Despierta con el rocío de las mañanas e inspira a los poetas, que guitarra en mano, le cantan a su espíritu de lucha y firmeza.

El hombre de mirada serena y campechana sonrisa. El cómplice de las travesuras de Camilo Cienfuegos, el Héroe de la República de Cuba, reposa en la cuna de la Revolución. Santiago de Cuba, lo abriga por su grandeza y valor. Lo cobija en su seno y cuida celosa de su estatura de guerrillero.

Juan Almeida Bosque, vive en la Revolución. Vive en el combate de “Alegría de Pío”. Allí, donde después de una emboscada al borde de un cañaveral, escuchó  gritos que intimidaban a la tropa. Entonces, lleno de valor e hidalguía, dejó para la historia una frase que no morirá jamás en los que como él, hacen la Revolución. ¡Aquí no se rinde nadie C…!