Nora Lloró trasciende en la cultura de su pueblo natal

Con refinada preferencia por la décima y la música campesina, Nora Lloró marcó con sus obras las peñas campesinas. En el Ariguanabo como en otros escenarios, la presencia femenina en las canturías le impone además del ímpetu a favor del protagonista social, la fuerza y la vehemencia al octosílabo. El arte de escribir le abrió las puertas a la creación y así parió versos en franco desafío a la experiencia que no le permitiera la vida de procrear y entonces esgrimió la espinela, se aferró a ella, sobrevivió a los avatares y las frustraciones, con fino lirismo y alto vuelo poético.

No escatimó esfuerzos, tocó puertas para promover el trabajo cultural y que más allá, aportó experiencias encaminadas a fortalecer la tradición. Los ariguanabenses premian su contribución y reconocen la labor de la poetisa autora del poemario Desde los sueños de un puente, revelador de su estilo. Auténtica, eligió palabras, los sueños que no faltaron nunca y los puentes, esos que se construyeron para hermanar a hombres, pueblos, culturas. La Editorial Unicornio la bendijo al publicar su obra y hacerla eterna entre nosotros. Así transitó por la vida esta poetisa, llena de sensibilidad hacia la décima.