Foto: Maivy Cruz
Dicen que fueron el viento y la lluvia las causas de su deterioro… quizás el paso de los años no pudo perdonar a ese gigante que movía sus aspas al compás de la más leve brisa. Dicen los pobladores más antiguos de este pueblo, que el Molino de viento de la Placita, rodeado del Río Ariguanabo y bañado por la tradición de una villa con mucha historia, permanecía erguido, en silencio, y todos al pasar, disfrutaban de su osadía.
Pero poco a poco, su estructura se oxidaba y parecía que a nadie le conmovía ver cómo uno de los símbolos de San Antonio de los Baños quedaba atrás, sin funcionar, sin mover esas aspas ya no tan coloridas.
Es cierto, el tiempo ha sido implacable, no solo con él. Muchos sitios emblemáticos, históricos, coloniales, hoy permanecen en ruinas, en espera de algún financiamiento mágico que los devuelva, si no a su estado original, al menos, a ocupar dignamente el espacio que alguna vez tuvieron.
Al menos, el Molino tuvo su día feliz…alguien se mostró preocupado y finalmente, después del día que cayó al suelo… rodeado de hojas secas… donde quedó por muchos meses obstruyendo el paso peatonal en el centro de un parque altamente transitado, se lo llevó hacia donde pudieran repararlo. Mientras, los vecinos, caminantes, extranjeros, ariguanabenses ausentes, de paso por la localidad, se preguntaban ¿regresará el Molino de viento a la Placita? Sin la certeza de que pudiera suceder con él, recorrimos las calles en busca de respuestas, de opiniones… pero pasaba el tiempo, y la falta de pintura azul, decían, era la causa de tanta demora en un proceso de reparación.
Llegó un nuevo año. Y con él, al fin, llegó el Molino a su lugar de origen, el viento nos lo devolvió, con los tres colores de la bandera cubana. Se renovó este símbolo que a muchos servía de punto de referencia de una céntrica ubicación pueblerina…
Allí está, mueve sus aspas junto al Bobo de Abela, muele el viento que circula por esta villa reconocida en el plano humorístico y cultural, donde muchos quizás no entiendan de mantenimientos o planes de economía… pero sí de sus tradiciones.