Trabajadores eléctricos. Foto internet
Se les ve en las alturas. Allí donde no todos pueden acceder. Desafían el peligro, no porque no amen su vida, sino porque aman más su profesión. Desde un peldaño albergan la esperanza de solucionar la avería más simple o la más compleja. Y no importa si hace sol, si es de noche, o está lloviendo, ellos continúan, avanzan en la realización de su tarea, porque se dedican a prestar un servicio de importancia para cada ciudadano.
Los trabajadores eléctricos dedican su esfuerzo diario a garantizar la estabilidad de un elemento de la naturaleza, que se diseñó para que todos pudiéramos disfrutar de sus beneficios. Todavía hay quienes, en Cuba, o en el mundo han tardado más en conocer la luz eléctrica y todas sus bondades. Pero ellos, los técnicos, electricistas, ingenieros, directivos han podido llevarla hacia donde más se necesita, han solucionado problemas de bajo o alto voltaje, han repuesto cableados y tendidos deteriorados por la fuerza de los huracanes.
En Cuba se destacó este quehacer de muchos trabajadores eléctricos durante el pasado año, en que el huracán Matthew azotó la zona oriental del país. Muchos dieron el paso al frente para subsanar los daños en las redes eléctricas y restablecer el servicio lo antes posible. Algunos manifestaron en cámara que la mayor satisfacción fue ver en los rostros de los damnificados, el agradecimiento por volver a iluminar sus viviendas. Por eso son grandes. No olvidemos nunca que un trabajo de tanto riesgo, merece grandes corazones para enfrentarse diariamente. Sin horarios, sin rutinas, los trabajadores eléctricos se arman de casco y guante, para comenzar una nueva jornada en las alturas… o desde cualquier puesto laboral.
Más allá de los planteamientos que no cesan, de las quejas, las demandas de muchos ariguanabenses, en San Antonio de los Baños sobran los hombres dispuestos a apoyar al municipio, y lo hacen, desde sus posibilidades.