Escudo de San Antonio de los Baños. Foto tomada de internet
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del emblema que representa. Se materializa por la forma geométrica y sus divisiones, en las que están representadas las armas. No tiene el mismo diseño según el lugar o la época, y puede revestirse con motivos más o menos fantásticos. Puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación. Existen escudos de soberanía, de familia, de ciudad, de provincia o nacionales. En 1832 se presentó un proyecto de escudo para San Antonio de los Baños. Este, con algunas modificaciones, fue aprobado en 1858.
Era ovalado, sombreado en el borde izquierdo, cortado y partido. En el cuartón derecho una torre de oro en fondo rojo. En el izquierdo un león rojo rampante en fondo de plata. Al centro una flor de Lis de plata. Abajo, a color, una calle de la villa, un cerdo como símbolo del Santo Patrón, una ceiba y un río que muere en su tronco. Orleado con una rama de café a la izquierda y una de caña a la derecha. Sobre él una gran corona de oro y plata, símbolo español, rematada con una cruz de plata. De la corona salía una cinta con las leyendas: “Ciudad de San Antonio. Fiel y Constante”.
En la República Neocolonial se le hicieron cambios, quedando el escudo como lo conocemos hoy. Se le suprimió la corona española y en su lugar se colocó el gorro frigio con la estrella solitaria, sostenido por un haz de barras agrupadas con una cinta azul como símbolo de la República y los colores de la bandera. Se le sustituyeron las dos ramas de café y caña por dos de olivo y se estilizó la imagen del pueblo y la flor de Liz. De esta manera, se contextualizaba uno de los símbolos más distintivos de la Villa del Ariguanabo.

