Campesina cubana. Foto tomada de internet
La puedes encontrar realizando las acciones de ordeño manual o pegada al surco con firmeza apartando las malas yerbas, desbotonando o en cualquiera otra atención a los cultivos. Puede incluso estar al frente de una forma productiva y es que la presencia de la mujer campesina en Cuba es decisiva. Desde la tierra pone sus amorosas manos y la hace parir, como ella, buenos frutos.
Gracias a la entrega, dedicación y empeño, las mujeres en el sector productivo y en especial en las labores agrícolas patentizan el pleno ejercicio de su valía, compensan los años de exclusión como ser social y superan las brechas de desigualdades porque ellas aportan y crecen a partir del ejemplo. En otras latitudes, la mujer campesina no logra el reconocimiento individual ni social.
En Cuba revelan cuán útiles son. Se aferran a los instrumentos de labranza porque están conscientes de que dan de comer a la sociedad en cada acto y éste es uno de los más honrosos al imponer la fuerza moral a la fortaleza física, con lo cual revelan la pujanza femenina. Ellas cuidan la fertilidad de los suelos y al poner a prueba la equidad de género promueven la seguridad alimentaria.