Todo lo que comienza termina. Lo sabía Jackie Robinson el mejor exponente de la raza negra en el béisbol de las Grandes Ligas. Un hombre todo coraje y deseos que se impuso a pesar de los improperios, las injurias y los desmanes de la convivencia en equipo. ¡Todo por ser negro! Fue el primero en romper la barrera del racismo en el béisbol rentado de Estados Unidos y se le recuerda por esa hazaña y por su excelente trayectoria como jugador.
Era el 5 de enero de 1957 y en la revista "Look", se publicó el anuncio del retiro de Jackie. Había bateado para promedio de 275 con 61 carreras impulsadas en la temporada de 1956. Llevaba sobre sus hombros 38 años de edad, pero ya las piernas no le respondían y sentía cansancio.
El legendario número 42 de los Gigantes de San Francisco, los Dodgers de los Ángeles y los Gigantes de New York mantuvo un notable activismo social, siempre enarbolando la causa contra el racismo y en pro de la igualdad de los derechos civiles para los negros en Estados Unidos.
Así era Jackie Robinson. Sencillo, valiente, audaz. Pelotero de la gorra a los spikes. Elegante a la hora de empuñar el madero y seguro en la defensa, fueron elementos que inmortalizan a este negro humilde, que tuvo en el béisbol a su mejor aliado. Un día como hoy dijo adiós, pero su legado queda vigente para las nuevas generaciones que lo enarbolan y recuerdan como un grande del béisbol internacional.