Enero de 1961, inicio de las jornadas a favor del derecho a la educación

Foto tomada de internet.Foto tomada de internet. La proyección para solucionar el problema de la educación en Cuba, como una de las tareas que debía enfrentar la Revolución Triunfante del Primero de Enero de 1959, marcó un hito en la historia de nuestro país. La batalla contra el analfabetismo no excluyó ningún sector. Dentro de las filas del Ejército Rebelde, el Comandante en Jefe insistía en la necesidad de aprender a leer y escribir con la premisa de que marcharán de la mano la defensa y la alfabetización. Estas serían dos grandes tareas para el año 1961.

El enemigo intentaba derrocar la naciente Revolución luego de la proclamación del carácter socialista. La agresión a la soberanía nacional desde Playa Girón y otros puntos del territorio formaban parte del sueño de la intervención armada, no obstante la organización de la Campaña de Alfabetización no se detuvo; Fidel Castro en cada acto público comunicaba al pueblo la necesidad de cumplir con la meta de llevar a todos la luz de la enseñanza.

En la explícita convocatoria se impulsó la formación de maestros voluntarios quienes llegarían al llano y a la montaña. Alfabetizadores y alfabetizados se hermanan en el ejército solidario para la defensa del derecho a la educación y cumplir el sagrado empeño de ascender a través del conocimiento, sin otra alternativa: ser cultos para ser libres.

En los primeros días de enero de 1961, la Campaña de Alfabetización abarcó cada rincón, cada hombre y mujer. La orden estaba dada por el Comandante en Jefe cuando afirmó: ''Nosotros no le decimos al pueblo: ¡Cree! le decimos "¡Lee!''. El mérito de todos será lograr defender la paz conquistada y al mismo tiempo lograr ganar la batalla por la educación.

Maestros voluntarios y brigadas de alfabetizadores fueron soldados de las ideas, ellos dieron a la patria la gloria y la felicidad de desplazar más de cuatro siglos de ignorancia, vencieron grandes tensiones , superaron incluso el asesinato de jóvenes brigadistas entre ellos Manuel Ascunce y Delfín Sen Cedré hasta cumplir con el compromiso con la Patria de Martí y Fidel de declarar al país libre de analfabetos el 22 de diciembre de 1961.