Foto tomada de internetEl feudalismo cubano surge con la creación de las villas de Santa María del Rosario, Bejucal, Jaruco y San Antonio de los Baños. La historia de los terratenientes que gozaron de tales señoríos y levantaron pueblos en sus tierras fértiles, es digna de estudiarse.
El Conde de Jaruco, creador de la villa de igual nombre, se arruinó en empresas de colonización de regiones cubanas desiertas. Otro Conde, el de Casa Bayona, edificó en su feudo campestre la iglesia de Santa María del Rosario, considerada la Catedral de los Campos de Cuba. Por su parte, el marqués de San Felipe y Santiago, fundador de Bejucal, creó escuelas y hospitales en sus dominios y formó una banda de música con sus esclavos. De esas familias surgieron hombres de armas y letras que figuran, en mayor o menor medida, en las páginas de nuestra historia nacional.
La historia del Marqués de Cárdenas de Monte Hermoso, inspirador de la villa de San Antonio de los Baños, fue más próspera. Logró que varias familias habaneras, con las que estaba emparentado, se asentaran en sus dominios. Estratégicamente los convirtió en benefactores de su pueblo y creadores de nuevas fuentes de riquezas. Aquellos que fomentaron los insipientes pueblos en la región habanera, se convirtieron en los primeros señores feudales de Cuba.

