San Antonio de los Baños permaneció prácticamente en silencio este fin de año…se notó la ausencia de la alegría, se respiraba en las calles una nostalgia fuera de lo común. Es innegable que el pueblo todavía siente la pérdida física del Comandante en Jefe Fidel Castro, todavía duele y ese dolor se reflejó en el respeto de muchas familias. No se observaron en todas las calles los tradicionales muñecos que se queman al llegar las doce de la medianoche… ni la música a niveles elevados. Algunos, a su manera, esperaron este 2017, sabiendo que será un año de retos, repleto de expectativas y misterios. No sabemos qué nos deparará el destino, ni qué sorpresas se vivirán.
No obstante, este pueblo, como toda Cuba se prepara para afrontar cualquier dificultad que pudiera existir, y también para disfrutar de las transformaciones que para bienestar social se puedan desarrollar. Aunque en el panorama mundial la realidad no vaticine imágenes muy alentadoras, nuestra economía busca alternativas para crecerse. Sabemos que ya no tendremos al líder de esta Revolución, guiándonos con su palabra certera y prediciendo el mañana…por eso los cubanos debemos tomar conciencia de la importancia de permanecer unidos, de andar juntos y juntos, encontrar las soluciones a nuestros problemas.
El Ariguanabo tiene doce meses por delante, para dar continuidad a un grupo de obras sociales que se han ido proyectando a favor de la comunidad. Las autoridades así lo refieren, pues tienen la disposición de rescatar sitios emblemáticos de este territorio, añorados por los ariguanabenses hace mucho tiempo. Por lo demás, resta continuar fomentando una agricultura de calidad, una salud pública con mejor servicio y en general, impulsar el desarrollo local, mejorar las condiciones de los viales, de las redes hidro-sanitarias, la higiene comunal y el enfrentamiento a las indisciplinas sociales. Sobre todo, pienso que no debe perderse la confianza en la obra revolucionaria, esa que nos trajo hasta aquí, con aspectos positivos y otros por mejorar.

