Con la confianza en la Revolución

Primero de enero. Foto tomada de internet.Primero de enero. Foto tomada de internet.

Con plena confianza en la Revolución arribamos a un primero de enero diferente, más triste, pero seguros de la continuidad de este proceso que ya arriba a su 58 aniversario. En esta ocasión, no tendremos a Fidel, para acompañarnos de cerca en el perfeccionamiento de la obra económica y social que garantizará la independencia y asegura el progreso de Cuba…No obstante, tendremos su legado, su historia viva para mantenerla como libro de cabecera…sus enseñanzas, su ejemplo de osadía e inteligencia.

Será un enero con más esperanza, con nuevos retos para asumir y seguramente nuevas batallas por librar. Nunca es tarea fácil defender una Revolución tan grande, con tantos logros, porque siempre habrán enemigos que intentarán desmoronar esa grandeza. Sin embargo, aunque no esté ente nosotros el Comandante nos guiará siempre, con la luz de su imagen iluminando cada espacio de la nación. Los hombres que han entregado tanto a la humanidad no quedan en el recuerdo, renacen de otra forma.

 

Por eso el pueblo cubano arriba victorioso al primero de enero. Ejemplos sobran para reflejar ante el mundo las razones por las que nuestro país se destaca, sobre todo en el cumplimiento de los derechos económicos, sociales y culturales, en el área de la salud y la educación fundamentalmente, así como por los valores de humanismo, solidaridad e internacionalismo que hemos demostrado ante el mundo. Muchos han querido desacreditarnos, pero es imposible opacar la realidad cotidiana, la tranquilidad con que dormimos cada noche, la libertad y enseñanzas que se ofrecen a los niños.

 

Lo que nos distingue de muchos es que a pesar de nuestra condición de país bloqueado económica, comercial y financieramente y de ser una nación subdesarrollada, somos seres valerosos, humildes, solidarios, hospitalarios, sencillos y respetuosos, nos distingue el compromiso que mantenemos de defender a la Revolución. Esa es nuestra mayor fortaleza, para sostener y preservar en el tiempo, cada una de las conquistas que hemos obtenido.