El camino de la cultura cubana en Revolución está imbuido del pensamiento y la energía de Fidel, quien afirmó más de una vez “Una revolución solo puede ser hija de la cultura y las ideas” y en fecha tan temprana como 1961, vislumbró el desarrollo artístico-cultural alcanzado hoy por Cuba.
Reunido con los más destacados intelectuales y creadores del país en la Biblioteca Nacional José Martí, en el año 1961, aquel joven de a penas 35 años canaliza el debate ideológico sobre el papel y la participación de los escritores y artistas en el proceso revolucionario. Se había declarado ya el carácter socialista de la Revolución Cubana. En ese panorama, el discurso de clausura de Fidel conocido como ''Palabras a los intelectuales'', sentó las estrategias culturales de nuestro proceso socialista. Bajo este signo surgen varias instituciones culturales: la Imprenta Nacional de Cuba, el Conjunto Folclórico, la Orquesta Sinfónica, el ICAIC, Casa de las Américas, entre otras; las casas de cultura y los centros de enseñanza artística, la formación de cientos de instructores de arte y la constitución de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).
''Palabras a los intelectuales'' fundaría una relación jamás vista en la historia de Cuba, un clima altamente favorable entre la cultura, los creadores y la dirección del país, siempre en pos de la consolidación de la política cultural de la Revolución, llegando incluso, a lo que hoy denominamos trabajo cultural comunitario, como factor de desarrollo y enriquecimiento social.
Posteriores congresos, encuentros de escritores y artistas y multitud de actividades contaron siempre con el impulso y la presencia de Fidel. Su visión sobre la importancia de la cultura, alcanzó una dimensión de futuro, cuando en los momentos de mayor rigor del “período especial” declaró que “salvar la Cultura, es salvar la Revolución” y se empleó con energía en salvaguardar el patrimonio en la Habana Vieja y sus museos más emblemáticos; crear la segunda generación de escuelas de instructores de arte, las academias artísticas, el sistema de ediciones territoriales, las salas de video, bibliotecas en la montaña y universidades a través de la TV…
''Estamos pidiendo el máximo desarrollo a favor de la cultura (…) porque la Revolución significa, precisamente, más cultura y más arte'' expresó, convencido de que ha de construirse un país desde los tejidos del alma. Así son el escudo y la espada que el Comandante nos dio para defender la nación.

