El movimiento obrero en San Antonio de los Baños, desde la etapa colonial da muestras del despertar de su conciencia. En 1887, el incipiente proletariado ariguanabense, se solidariza con el reclamo de libertad para quienes se convertirían en mártires de Chicago. La creación de sociedades como el Círculo de Artesanos o la de negros y mulatos El Progreso, contribuyeron a la integración de los trabajadores en cuanto a la cultura, la recreación, el fomento de ideas libertarias y la maduración de su conciencia.
A fines del siglo diecinueve ocurren huelgas como expresión de lucha y los gremios de torcedores, despalilladoras, escogedores y panaderos inician su organización. La celebración del Congreso Regional en 1892, donde estuvieron representados los ariguanabenses, sentaron las bases del futuro desarrollo de la clase obrera. Durante el período de preparación de la guerra necesaria, en los Estados Unidos, muchos tabaqueros ariguanabenses estuvieron en contacto con José Martí. Miguel Valdés señala que lo conoció y fue miembro, aunque muy joven, del Partido Revolucionario Cubano. Por su parte Emilio Rodríguez recuerda que lo vio siendo un niño en la escuela donde estudiaba en Tampa.
Cuando el 5 de febrero de 1889 llega a Cuba, por el puerto de La Habana, Antonio Maceo Grajales, amigos y compañeros de lucha acuden a verlo. En el Hotel Inglaterra lo visita lo mejor de la juventud de Alquízar, San Antonio de los Baños, Bejucal y Santiago de las Vegas. Tal había sido la labor del proletariado ariguanabense, que apenas enterado de la presencia del caudillo, los impetuosos hijos de esta tierra acudieron en su búsqueda, dispuestos a morir, si era preciso, por la independencia de la patria.

