La obra de los 40 años de los órganos locales del Poder Popular ha estado bajo la guía y el liderazgo de Fidel Castro, nuestro Comandante invicto. Durante estas últimas cuatro décadas han sido muchas las transformaciones en las comunidades, gracias al apoyo del Gobierno y el compromiso de los delegados, así como la participación de los vecinos, mediante el Trabajo Comunitario Integrado, en la solución de algunas de las problemáticas que los afectan.
Considero sumamente importantes los procesos de rendición de cuenta, encuentros entre delegados y electores, donde se produce un diálogo que favorece el bienestar de quienes integran cada circunscripción.
En San Antonio de los Baños, estos procesos se llevan a cabo con la transparencia que se requiere, con la humildad de esos delegados que salieron electos por vez primera y encuentran en la autopreparación, la manera más digna de acercarse al pueblo, ese pueblo que espera de él el apoyo y la tramitación de sus inquietudes. Pero no solo es la asamblea de rendición de cuenta para denunciar los problemas, sino también para comprometerse, entre todos a solucionarlos, para reconocer públicamente a quienes se destacan en cada tarea de barrio, y es el espacio que posee el delegado para explicar a quienes confiaron en él en las urnas, cuánto ha hecho para representarlos ante el Poder Popular.
Cada noche, por más de un mes, dos veces en el año, se produce este proceso de rendición de cuenta, un momento que realmente muchos ariguanabenses esperan, y que otros, desafortunadamente, no le otorgan la importancia que reviste. No obstante, pienso que se define como un ejercicio de Gobierno popular, donde el niño, la ama de casa, el obrero, el médico, el bodeguero, los abuelos…todos tienen el derecho de levantar su mano y expresarse.
Por eso siempre se insiste en la necesidad de ganar mayor participación de los electores, pues cada proceso promedia un 72 por ciento de asistencia, que no es una cifra baja, pero pudiera superarse. Si somos más los que acompañamos al delegado, si somos más los comprometidos con la higiene del barrio o la lucha contra las indisciplinas sociales, indudablemente seremos más los que apoyaremos la obra de Fidel, al confiar en los cubanos para constituir el Poder Popular, un verdadero ejemplo de democracia para el mundo.