El amigo eterno (+Audio y Fotos)

Marlon Méndez Cabrera junto a Fidel Castro. Foto: Tomada de InternetMarlon Méndez Cabrera junto a Fidel Castro. Foto: Tomada de Internet A pesar de todo, fui a su encuentro. Esta vez su hogar muestra  luto, silencio, tristeza, solemnidad. Se ha ido Fidel Alejandro Castro Ruz. Llora el niño sin consuelo, porque no entiende la ley del destino.
 
A pesar de todo, sus manitas regalaron flores al ídolo. Allí en el librero que sostiene una imagen del apóstol. Se fue físicamente el hombre que inspiró la idea de hacer un rincón. Se marchó Fidel. Ese Fidel que Marlon Méndez Cabrera idolatra, venera, busca con la vivacidad de sus pupilas, aunque no pueda hallarlo.

Marlon llora, suspira, solloza apagado en la tristeza que lo envuelve. Corre a esconderse en el dolor de sí mismo. No quiere hablar del acontecimiento que le rompió el alma.

Marlon Méndez Cabrera junto a Fidel Castro. Foto: Tomada de InternetMarlon Méndez Cabrera junto a Fidel Castro. Foto: Tomada de Internet
Prefiere dejar vivo en su memoria aquel 22 de agosto. Prefiere al Fidel que le recibió en su casa. Prefiere en su mente al Fidel que le habló de la historia patria, con quien conversó de agricultura, deportes y arte.
 
A pesar de todo, Fidel no se marchará jamás de su cuarto. Seguirá en ese sitio que crece por días. Estará empuñando el fusil. Estará en cada acción de este niño ariguanabense. Compartirá sus conquistas en las lecciones de la escuela.
 
La sombra se volverá luz para tomar el nombre de Fidel. Se volverá luz en el niño Marlon que crece con la imagen del Comandante. Ese niño que estará en la Plaza de la Revolución para rendir su tributo al amigo, el padre, el guerrillero. Así lo quiso y así lo hará. A pesar de todo, de no esbozar palabras, Marlon siente como todos la muerte de Fidel.

Marlon Méndez Cabrera junto a Fidel Castro. Foto: Tomada de InternetMarlon Méndez Cabrera junto a Fidel Castro. Foto: Tomada de Internet


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