Protegerse siempre. Foto: Tomada de Internet
Justo en el siglo XXI ante la realidad que nos acecha para detener la propagación del VIH se impone tener en cuenta en las acciones de prevención a los hombres que tienen sexo con otros hombres, pues constituyen el principal grupo de riesgo a nivel mundial.
Tengamos en cuenta que los hombres que tienen sexo con hombres (HSH) revelan mayor incidencia del VIH en casi la generalidad del mundo y es significativo el aumento de nuevos casos. Son el principal grupo de riesgo frente al VIH/sida, es necesario profundizar de manera consciente en la heterogeneidad que encierra en el interior de la categoría HSH desde el sentido amplio o restringido de la noción “tener sexo” siempre sobre la base de la responsabilidad que atañe al menos a la pareja la práctica sexual con protección.
Es necesario que reflexionemos acerca de que tener percepción de riesgo se traduce en el compromiso de asumir que somos responsables de nuestras conductas, de ahí que debemos tener presentes los indicadores de riesgo atribuido por ejemplo a que el riesgo de infección disminuye en las parejas monogámicas y la propuesta es considerar que estar y mantener una sola pareja es una forma de protección o de ser alcanzado por un riesgo menor, además el uso del preservativo como forma principal para evitar la transmisión no solo del VIH SIDA, sino de otras infecciones de transmisión sexual.
En cualquiera de las aristas del tema que hoy centra nuestras opiniones debe prevalecer que los niveles de protección entre las diferentes prácticas sexuales es la condicionante de que pongamos en riesgo o no nuestros proyectos de vida. Recordemos que tanto en el caso del sexo oral como en el sexo anal es indispensable la protección, el uso del preservativo siempre con la incorporación de este desde el propio inicio de las relaciones. Tenerlo en cuenta en la práctica, forma parte de la bases de la educación sexual.
El SIDA y las relaciones sexuales de los hombres que tienen sexo con hombres necesita de mayor atención, las relaciones existen en la mayoría de las sociedades. Sin embargo, su coexistencia y su importancia para la prevención del SIDA, no centra la atención; con frecuencia se niegan, sin tener en cuenta que afectan a la identidad individual y social, por ello la sociedad tiene que vencer estas barreras a favor de la vida de los seres humanos.