El internacionalismo: un acto humano

Médicos cubanos en Haití. Foto: Tomada de InternetMédicos cubanos en Haití. Foto: Tomada de InternetHombre soy;  nada humano me es ajeno. La frase del filósofo y revolucionario Carlos Marx revela la sensibilidad y preocupación por el otro, llevarla al entorno cubano, a la sociedad, al momento histórico que vivimos nos permite reconocer la grandeza de nuestro país y las incontables muestras de cooperación, de solidaridad y la sublime connotación del internacionalismo, valores que nos sitúan a nivel mundial como un verdadero paradigma.

En disímiles latitudes el potencial humano en las más diversas profesiones deja la impronta. Cuba irradia esperanza de vida, confianza y optimismo, lleva junto al calor humano, el conocimiento, comparte el dolor, alivia el sufrimiento y pone a prueba las fibras más sensibles, no discrimina, no sopesa las ganancias, el mayor sueños enaltecer la vida. Para la práctica del internacionalismo no existen barreras, se impone la contribución, no hay nada que lo frene porque siempre que la voluntad, el bien, la preocupación y altísimo compromiso por el mejoramiento humano sean fuerzas inspiradoras bastará para compartir que no es dar lo que te sobre, es ponerte al lado del necesitado, es escuchar el llamado, es llenar de alegría y luz cada amanecer con la premisa de que somos una gran familia es el planeta porque  esta es la casa de todos.

Las fuerzas devastadoras de la naturaleza expresadas en torrenciales, lluvias, sismos, volcanes, poderosos vientos, la guerra en esencia es símbolo de desolación, desamparo, muerte, las enfermedades en pocos casos originadas por la miseria y la desigualdad social han tenido y tendrán siempre a un cubano esgrimiendo la mejor arma: el internacionalismo en cualquier escenario con su mejor coraza: el humanismo.