Por estos días se realiza en todo el país el tercer proceso de rendición de cuenta del delegado a sus electores y acerca del tema versa mi comentario, pues qué papel juega el delegado en esos encuentros. A mi juicio, debe organizar, dirigir y escuchar a todos los miembros de su comunidad que deseen hacer un planteamiento, tomar nota de este y posteriormente, llevarlo a la entidad que le competa y dar respuesta al vecino.
También el delegado es la persona que elegimos para que nos represente ante la Asamblea Municipal del Poder Popular, por tanto, cuenta con toda la confianza de sus electores. Ahora bien, no siempre esto funciona así, ni tan exacto ni tan preciso. El camino tiene grietas, las personas del barrio no asisten a las reuniones con el concepto faltal de ¿para qué si no se resuelve ningún problema? o ese delegado es bla, bla, bla y nada más.
Lo primero es que asistir a la reunión es un deber ciudadano, allí entre todos podemos llegar a la solución de las dificultades, lo segundo hay que apoyar al delegado, ese que tuvo nuestro voto y que usted decidió sea su guía en la comunidad. Considero que no todo está en manos del delegado, también le toca al barrio jugar su papel, combatir las indisciplinas sociales que representan ruidos extremos, convertir las esquinas en microvertederos, molestar la privacidad del vecino y qué decir de las cuadras convertidas en terrenos de fútboll o béisbol donde los adolescentes se hacen dueños y no importa que la anciana necesite transitar, si le damos con la pelota que vaya para el hospital.
Es tarea de todos seguir adelante el proceso uniendo fuerzas con nuestro delegado, no veamos la reunión como el momento para expresar insatisfacciones, la reunión es el momento de ayudarnos entre todos a construir esa sociedad con la que soñamos.

