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La gran mezcla de valores humanos contribuye, en el actuar diario, a mostrar y enriquecer la personalidad de los individuos. La honestidad es una cualidad humana que consiste en comportarse y expresarse con coherencia y sinceridad de acuerdo con los valores de verdad y justicia. Puede entenderse también como el respeto, el modo de actuar acorde con los principios, con la verdad y en relación con los hechos, las personas y en su proyección hasta con uno mismo.
La honestidad forma parte de las cualidades más gratas de una persona, da confianza, seguridad, respaldo, confidencia, integridad. En mi opinión garantiza una buena compañía y cuenta con la aceptación de la mayoría por consiguiente las personas deshonestas son repudiadas y siembran siempre desconfianza, incredulidad. Ser deshonestos nos lleva a romper los lazos de amistad establecidos, en el trabajo, la familia y en el ambiente social en el que nos desenvolvemos. Incluso, la convivencia bajo estos parámetros se torna imposible, pues ésta no se da, si las personas somos incapaces de confiar unos en otros.
A diario compartimos espacios, la transparencia debe regir nuestras vidas y no debemos titubear si nos asiste la verdad y lo justo por ello hay que señalar con firmeza el grave error que se comete al hacer calumnias y difamaciones. Si realmente pretendemos ser honestos, debemos empezar por enfrentar y asumir con valor nuestros defectos, buscar aquella manera que resulte más eficaz para superarlos, llevando a cabo acciones que mejoren todo lo que afecta a nuestra persona y como consecuencia, a nuestros semejantes. Ello supone aprender a rectificar los errores y cumplir con nuestras labores grandes y pequeñas sin hacer distinción. Si podemos generar un ambiente cálido y confiable, sostenido por relaciones basadas en la honestidad, creceremos como personas, como verdaderos hombres de bien.
Sin imposición quizás usted logre entender y estar de acuerdo conmigo en que la honestidad es junto a otras el hilo conductor de nuestras vidas, es la garantía del matrimonio, de la amistad y del éxito profesional. Nada importante se puede construir sobre la mentira porque tarde o temprano da paso a mostrarnos las verdaderas intenciones y actitudes. Aunque hay mucha gente deshonesta que logra "sobrevivir y triunfar" su vida no es un ejemplo a imitar, es una farsa. Una de las experiencias más tristes de esta vida es no poder ser lo que se aparenta entendamos que contradecir la realidad, es vivir siempre con la angustia de ser descubiertos, la mentira no pocas veces viste ropa de gala pero el engaño en un abrir y cerrar de ojos, revela la verdadera esencia del individuo.

