Momentos de pasión que han de regresar. Foto: Tomada de Internet
Desde que tengo uso y razón escucho decir que Cuba es tierra de peloteros. Que esta isla del Caribe es pródiga en estrellas de este deporte, lo que está demostrado en la historia del béisbol internacional.
Los tiempos cambian, como cambia la vida. De niño disfruté la pelota cubana hasta la médula. Era asiduo visítate al estadio de mi pueblo y al Latinoamericano, para ver a las principales estrellas del béisbol de ese entonces. Aprendí el amor por José Antonio Fuentes, Ubaldo Govín, Cecilio Amat, Luis Campos, Marquetti, Medina, Casanova, Muñoz, Urquiola, Rogelio y Vinent.
Ahora después de cuatro décadas de existencia, me doy cuenta que no es así. Ahora el deporte que manda y dispone en la isla es el fútbol. ¿Habrá cambiado el deporte nacional en Cuba? Ahora en lugar de ver a los niños jugar a las “cuatro esquinas”, al “taco” o a la pelota en los placeres, visualizo un balón de fútbol, con dos porterías improvisadas, seis, ocho u once muchachos pateando la esférica en busca de un gol.
¿Por qué sucede esto? ¿Quién o quiénes son los culpables de tamaña metamorfosis? Considero que las dos principales razones que propician el cambio brusco, la transición del béisbol al fútbol, es la mala calidad de nuestro béisbol actual y las trasmisiones en demasía de cualquier partido de fútbol, no importa la liga o el nivel que tenga. Es fútbol y hay que trasmitirlo, porque a la juventud le gusta, lo solicita y lo sigue. ¿Dónde quedan entonces los que amamos el béisbol y solo tenemos espacio- a veces- para la pelota doméstica?
¿Hasta cuándo y hasta dónde, hay que tolerar tamaña imposición? Digo imposición, porque realmente lo es. Mucho fútbol y poco béisbol. Solo el de la Serie Nacional, maltrecho y solitario, pues los estadios ya no se llenan.
Si se trasmite en vivo con asiduidad el mejor fútbol del mundo, entiéndase la Liga de Campeones o la Liga Española. ¿Por qué no hacerlo con las Grandes Ligas, las ligas del Caribe o la Liga Can- Am?
No entiendo, por mucho que me expliquen, la insistencia en que el fútbol tome fuerza en Cuba, cuando somos una tierra de peloteros. Incluso, la misma afición que sigue los partidos de la Liga Española, se nieva a ver un partido de nuestro Campeonato Nacional, por su baja calidad técnica. ¿Entonces, gusta el fútbol o no?
¿Hasta cuándo y hasta dónde será la existencia de esta porfía entre el fútbol y el béisbol? Si queremos incentivar en los niños el amor por los símbolos patrios, tenemos necesariamente que enseñarles béisbol del bueno, el de los archivos que se guardan en la televisión nacional.
Tenemos que trasmitirles imágenes de los grandes momentos de la pelota cubana. La historia de los Industriales, la vida de José Antonio Huelga, “Curro” Pérez, Santiago “Changa” Mederos y tantos otros que dejaron huellas en el béisbol cubano.
De esa manera las nuevas generaciones de cubanos hablarán de béisbol y lo amarán con pasión, igual que lo hice yo en mis años de niño. De lo contrario, seguiremos admitiendo que nuestra niñez y juventud, solo hable de Messi, Cristiano, Neymar o Luis Suárez.

