Su majestad Kid Chocolate

Eligio Sardiñas "Kid Chocolate". Foto: Tomada de InternetEligio Sardiñas "Kid Chocolate". Foto: Tomada de Internet

Nació para boxear y lo hizo con la mejor de las elegancias. Pequeño, habilidoso, rápido… Así era Eligio Sardiñas Montalvo, quien nació en la barriada del Cerro y a los doce años ya supo lo que era empuñar guantes sobre un encerado, para tirar jabs y golpear rectos al mentón.

A los diecinueve años y con fama mundial por el sobrenombre de “Kid Chocolate”, la nueva promesa del boxeo cubano se vio obligada a “saltar” al profesionalismo. El hambre y las pocas opciones de trabajo lo llevaron al ring rentado. Debutó como boxeador profesional, el 8 de diciembre de 1927, cuando le ganó a Johnny Cruz, por decisión, en La Habana. Un año más tarde Luis Felipe Gutiérrez, “Pincho” lo llevo a New York como su representante.
 
En agosto gana su primera pelea y un año después es recordista de triunfos en los pesos ligeros. El 15 de julio de 1931, ganó el título de campeón mundial al derrotar a Bennny Bass, en Filadelfia, tras siete rounds para adueñarse así del título.
 
El negrito de La Habana conoció entonces la fama. La vida nocturna, las mujeres lindas, los “amigos” de ocasión y también una penosa enfermedad que lo llevó al ataúd.
Kid Chocolate peleó por espacio de diez años y tuvo 136 victorias; de ellas ganó 51 veces por nocaut, solo perdió 10 y entabló 6. Únicamente resultó noqueado por dos oponentes.
 
Considerado entre los mejores 10 pesos pluma de todos los tiempos, Eligio Sardiñas Montalvo, “Kid Chocolate”, fue un luchador relumbrante. Velocidad y habilidades fantásticas, marcaron su estancia en los carteles de boxeo.
 
Un verdadero artista del ring. Su boxeo era elegante, seguro, técnico y hasta musical, por el ritmo que le imprimía a sus golpes.  Solía decir “El boxeo soy yo”. Es cierto Kid. Eso fue usted, el boxeo hecho persona.