Cirilo Villaverde. Foto InternetEl más celebrado de los novelistas cubanos, Cirilo Villaverde, emprendió su Excursión a Vuelta Abajo en marzo de 1839. En compañía del pintor francés Alejandro Moreau y el presbítero Francisco Ruiz, llegó a San Antonio de los Baños.
Escribió Villaverde: Cuando avistamos la villa eran aproximadamente las once de la mañana. No puede negarse que San Antonio es uno de los pueblos más bellos de nuestras poblaciones interiores del departamento occidental. Por las desigualdades del terreno en que está asentada, su planta no es de la mayor regularidad. En la calle ancha, que llaman Real, se ven sólidos y espaciosos edificios de construcción moderna.
Posee muchas y surtidas tiendas de lencería, comestible y ferretería. Cuenta varias fondas, posadas, boticas, hospital, administración de rentas, escribanía, cuartel, iglesia y escuela de primeras letras para ambos sexos. Se le calculan 3000 vecinos sin la tropa que la guarnece.
Sobre la notoriedad de la villa, apuntó el novelista: “Debe su celebridad y aumento al ilustre fundador, incansable en promoverle toda suerte de mejoras. A la prodigiosa fertilidad de la mayor parte de los terrenos de su jurisdicción, poblados de cafetales. A su situación topográfica, sobre una pequeña colina, cuyo núcleo es de piedra calcárea. Al río, que corre limpio y puro por medio de ella, con bastante caudal de agua en cauce profundo y pedregoso”. Sus márgenes cubiertas de ranchos o baños, de madera y paja, en las temporadas de verano son muy concurridos”. Retrataba Villaverde en su obra las características más distintivas de la villa de San Antonio de los Baños.