¿Cómo se garantiza en Cuba la participación popular en la gestión estatal? ¿Cuáles son las mayores estructuras del ejercicio de la democracia en la Isla? ¿Quiénes están investidos de la más alta autoridad para ejercer las funciones de gobierno en las diversas demarcaciones?
Estas y otras interrogantes nos colocan frente a las singularidades del modelo socialista de desarrollo cubano, que tiene como base la participación real y efectiva de los ciudadanos en las tareas estatales a los órganos del Poder Popular.
En el territorio ariguanabense a medida en que los delegados han ido ejerciendo, buscan opiniones, consultan a la población, validan una política. También considero que los electores tenemos deberes para alcanzar la integración en el trabajo comunitario”. A mi entender se deben eliminar ciertos formalismos que afectan el ejercicio del poder popular. “
Como los órganos legislativos son instituciones representativas del poder del Estado, mediante las cuales se da forma institucional real, regular, y sistemática a la participación del pueblo. Es por ello que los electores depositamos la confianza en los delegados, y ese principio rige la forma de actuar. “Por eso es que le rinden cuenta a sus electores, y el proceso no es a la inversa”.
El actuar incorrecto de algunas administraciones no puede convertirse en una limitante, porque el papel del delegado incluye exigirle al Consejo de la Administración que cumplan el mandato para el cual fueron seleccionados. Además, el delegado tiene facultad para pedir renovación o revocación del cargo de un dirigente administrativo que no tenga condiciones. Por último considero que uno de los más importantes desafíos de nuestros delegados debe ser darle continuidad a los Lineamientos Económicos y Sociales del Partido y la Revolución, y seguir en el perfeccionamiento de nuestros Consejos Populares.