Foto: Tomada de InternetEra La Habana del siglo XXI la protagonista y dueña del jolgorio juvenil y el reclamo popular. Era la escalinata de la casa de altos estudios, el escenario idóneo para exigir los derechos de Cuba frente al injusto bloqueo yanqui.
Allí estaban todos los jóvenes dignos de la tierra de Martí, Villena, y Pablo de la Torriente. Estaban los de sueños y añoranzas, los que sonríen felices en una Cuba independiente y soberana, los que cantan al amor y convocan a la paz.
Mañana soleada y feliz para los jóvenes cubanos. Universitarios todos, con la fe en el mejoramiento humano de que habló el Apóstol. Allí reclamaron justicia, cantaron, bailaron, pintaron sus rostros y estamparon sus manos en carteles, como protesta y llamado a la paz.
Ese avispero de amor convocó a enmendar viejas ataduras, absurdas e inhumanas. Viejas leyes en contra de un país que crece a pesar de todo. Un país que confía en sus mejores hijos, en esos jóvenes que dijeron NO a las becas Word Lerning. Esos que navegan en internet para expandir la realidad de su patria, con virtudes y defectos, pero repito, soberana, libre e independiente.
Avispero de amor por un reclamo justo. Deportistas, trovadores, artistas de la plástica, diseñadores… toda una gama de lo que más vale y brilla de nuestra Juventud. Porque Cuba exige el cese del cruel bloqueo