El ahorro, un camino efectivo

Ahorremos. Foto tomada de InternetAhorremos. Foto tomada de Internet Sabemos quienes nacimos o nos criamos en la década de 1990 en Cuba, y quienes nos criaron también conocen la importancia del ahorro energético. Para los cubanos que vivimos los finales del siglo pasado ahorrar electricidad se torna un hecho natural. ¿Es esta la realidad? ¿Realmente existe esa conciencia? Si fuera así, ¿qué sucede entonces con las nuevas generaciones?

Trataremos de responder a estas interrogantes, enfocaremos nuestras respuestas al ámbito familiar. Para mí el más importante cuando de ahorra energía se trata. La familia es la base de la sociedad, la conciencia que esta cree y transmita a los más pequeños quedará en ellos y será transmitida a sus sucesores, salvo que el contexto los obligue a cambiar.

Realmente los cubanos que vivimos los 90 ahorramos más

Difícilmente alguien tenga los datos suficientes para arrojar una respuesta objetiva al respecto, lo cierto es que empíricamente no son pocos los que consideran que es así. La hipótesis no es descabellada, pues algunas fuentes aseguran que entre los años 1990 y 1993, como consecuencia del derrumbe del campo socialista y la crisis económica que comenzó a sufrir el país, la disponibilidad de generación decreció de un 78 % a valores inferiores al 50 %, lo cual trajo como consecuencia que se produjeran prolongados apagones y que el consumo de energía eléctrica decreciera a más del 6 % como promedio anual.

Por tal motivo crear una conciencia de ahorro fue una necesidad. En noviembre de 1997 inició el trabajo del Programa de Ahorro de Electricidad en Cuba (PAEC). ¿Quién de las generaciones en cuestión no lo conoce? Pues este programa fue estructurado basado en otros similares aplicados en naciones como México y Perú.

Los objetivos del PAEC son:

1- Lograr que el crecimiento anual de la máxima demanda sea inferior al de la generación bruta y que esta crezca menos que el Producto Interno Bruto.

2- Desarrollar hábitos y costumbres en el Uso Racional de la Energía y el Cuidado del Medio Ambiente en las nuevas generaciones.

“Luz que ahorramos hoy, claridad para mañana” decía mi abuela Minerva. Las familias cubanas han creado cierto hábito de ahorro. Los medios de comunicación han ayudado a forjar esa conciencia ciudadana para aportar a la economía del país.

¿Existe realmente esa conciencia en las familias?

Aquí vale la pena recalcar dos elementos. El primero se refiere a la persona en sí y el otro al momento en cuestión. Algunas personas, por razones particulares, educativas o de otra índole poseen mayor conciencia que otras. Así sucede en todas las áreas de la vida y está en particular no escapa. Por tanto hay personas o familias que son más conscientes que otra o incluso crean conciencia en un área o aspecto específico de la vida y no en otros, pues la conveniencia también influye.

 

Mientras que el contexto también juega su papel, pues mientras más conciencia exija la situación mayor será la respuesta, más en el caso específico de las masas. Por lo que una familia actual, es probable que consuma más energía que en los 90, hablando de la misma familia y ponderando la cantidad de equipos electrodomésticos. Es difícil hablar del tema con absoluta certeza, pero seguramente usted coincide con nosotros en algún punto.

¿Y las nuevas generaciones?

Sucede igual que en el punto anterior, las nuevas generaciones y las nuevas familias consumen más energía eléctrica. Más equipos de uso doméstico y más flexibilidad energética convierten a las familias en altos consumidores. Lo que no indica directamente que en muchos casos haya igual o mayor conciencia que años atrás. Aún existen programas y mensajes de bien público encaminados a fomentar la cultura y conciencia de ahorro en nuestra sociedad. El precio del petróleo y las dificultades para establecer medios alternativos para la generación de energía encarecen este proceso y exigen altos niveles de ahorro. Las familias son –ya lo decíamos- la base de la sociedad y deben asumir el rol que les corresponde en este aspecto. El ahorro constituye sin lugar a dudas un camino efectivo para aportar al país y colaborar para que este y nosotros mismos alcancemos los niveles de vida que deseamos. Aquí como en otras áreas nuestro aporte, importa.



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