Si usted transita por la carretera de Artemisa a San Antonio, en los ómnibus Diana, en semiómnibus o en las camionetas, una parada obligada es la de Gotera. Una bodega, algunas casas y varias fincas, conforman el paisaje campestre. Pero… ¿creería usted si le cuento que esa bodega fue arrastrada hasta el lugar en que se encuentra hoy?. Acompáñenos en estas líneas dedicadas a la historia.
Al parecer la bodega de Gotera estaba ubicada originalmente más distante de la carretera de San Antonio a Vereda Nueva. Quizás al margen de algún camino, entre las fincas de la zona. Un señor de apellido Fumero la compró y decidió trasladarla de lugar. Parece que en el área en la que estaba no resultaba muy ventajosa para el nuevo dueño, cuando decidió mudarla. La construcción era fácil de desarmar, pues estaba realizada a la americana, sobre una cruceta.
Esto hacía que la edificación se mantuviera en pie, e incluso, que se pudiera arrastrar de un sitio a otro, sin que se quebrara la estructura. Comenzaron los preparativos para la mudanza. Fueron retiradas las puertas y las ventanas, aligerando el peso de la construcción, para que los bueyes pudieran moverla hasta su nueva ubicación
Cuentan que recién instalada la bodega de Gotera en su sitio actual, un viajero pasó por el camino de San Antonio a Vereda Nueva. Sorprendido al ver la construcción en pie al lado del sendero, preguntó a los pobladores: ¿Y esta bodega cuándo la hicieron? La respuesta segura llegó inmediatamente:Esta bodega la acabamos de traer para acá. Curioso pero cierto. Cosas como esta ocurrieron aquí, en la región del Ariguanabo.