Identidad cultural

Con frecuencia escuchamos hablar de identidad en la provincia Artemisa. Distantes entre sí, diferentes y similares, San Antonio de los Baños, Candelaria, Güira de Melena, Bahía Honda, Guanajay, Alquízar, Bauta, Artemisa, Caimito, San Cristóbal y Mariel son imprescindibles en la obra y la conciencia cubana. Geografía y unidad, saberes y quereres son claves de la identidad.

Se afirma que el sentido de pertenencia es uno de los primeros pisos en el edificio de la identidad. Depende básicamente del plato de comida, el techo y la almohada, —necesidades elementales del ser humano que encuentran satisfacción en un especio cualquiera. Cuando en un área geográfica (campo, pueblo, ciudad, costa o montaña) el ser humano es capaz de hallar esas condiciones para su sostenimiento y su vida, se suele decir que posee determinado sentido de pertenencia a ese lugar. Pero nunca identidad. Basten unas condiciones de vida mejor o la ilusión de que puede hallarlas en otro sitio, para que la persona decida partir y romper con su pertenencia a ese lugar. Pero no con su identidad.

Identidad es más que un plato y un techo: Es el cariño entrañable hacia un espacio vital y social; es compartir lugar, costumbres, recuerdos, modos de hablar, vida espiritual, formas de cultura comunes a toda la comunidad donde reside y que sin ellos el individuo no se realiza plenamente. Por eso identidad se nos parece tanto a geografía y cariño. La identidad no se hereda ni se enseña como las matemáticas. Se vive y se adquiere en sociedad, y concede mucho valor a lo subjetivo y espiritual del ser humano.  

La cultura en su sentido más amplio (no solo como arte, sino como toda obra humana) es identidad. Las bellas artes (música, pintura, literatura, danza, teatro, etc) aceleran el surgimiento de la identidad, la resumen y consolidan con mayor prontitud y profundidad pues utilizan la síntesis y toda la gama de emociones humanas. Por eso, cuando escuchamos hablar de identidad sin atender ni potenciar el arte y la cultura, sentimos que la ignorancia o la falsedad se esconden tras ese deseo. Más que once municipios, somos una misma geografía y un destino cultural: Cuba.