Un ejemplo digno para el mundo

Foto InternetFoto InternetNo son muchas las naciones que prestan la debida atención a la alimentación de sus pueblos. Millones de personas mueren todos los años a causa del hambre. Antes del triunfo revolucionario, Cuba se encontraba en una situación similar, pero el nuevo gobierno trazó políticas encaminadas a la alimentación de los cubanos. Aún después del siete de febrero de 1962, fecha en que el gobierno de los Estados Unidos impuso su genocida bloqueo económico, comercial y financiero contra nuestro país.

De acuerdo con datos estadísticos publicados este año por la cadena venezolana TeleSur, el gobierno cubano gasta unos mil millones de dólares anuales en subsidiar el arroz, café, carnes, granos, pastas, huevos, azúcar, sal, pan y otros alimentos que en pequeñas cantidades recibe mensualmente cada cubano, siempre por un precio menor a tres dólares.

El gobierno de Cuba se ve obligado a hacer “malabares” para importar alimentos a la isla. Analicemos el hecho de que los gobiernos norteamericanos, no permiten que a Cuba se importen productos de terceros países que contengan más de un diez por ciento de componentes norteamericanos. Esto a pesar del acercamiento diplomático y gubernamental que se produce desde 2014 y de que al menos este punto, está entre las prerrogativas que puede modificar el presidente de ese país, en este caso Barack Obama.

TeleSur informa además, que los niños cubanos reciben adicionalmente leche en polvo y yogur de soja, y los enfermos dietas médicas. Los cubanos sabemos que aun así, la cuota es insuficiente para cubrir las necesidades del mes, por lo que siempre se deben comprar alimentos no subsidiados que representan un gasto pesado para el salario mensual. Situación que sería diferente si nuestro país pudiera importar productos desde los Estados Unidos.

Pero evidentemente los alimentos de Cuba no son 10 por ciento importados. Solo que la producción alimentaria de nuestra isla tampoco escapa a los efectos del encierro económico. Aún las compañías norteamericanas no están totalmente autorizadas para realizar inversiones en Cuba –otra prerrogativa presidencial- por tanto la falta de capital, maquinarias agrícolas, productos materiales, químicos y otros insumos para desarrollar este sector y aumentar las producciones, debilita al movimiento agrícola cubano.

Normalmente estas mercancías, como las alimentarias han de comprarse en otros países, a mayor costo, sobretodo en tema de transporte. Pero las limitaciones llegan de cualquier manera, pues los buques que tomen puerto cubano son sancionados y se les prohíbe temporalmente su arribo a los Estados Unidos –por lo que no todas las compañías navieras acceden a mover mercancías a la mayor de las antillas-. A esto sumémosle la negativa a los cubanos de usar el dólar en las transacciones internacionales de Cuba a través de Bancos de norteamericanos –nuevamente las prerrogativas presidenciales-, como la referente y también prohibida concesión de créditos, préstamos y financiamientos para la adquisición de productos en el mercado norteño.

Cada paso gubernamental encaminado a mejorar la alimentación del pueblo de Cuba, encuentra cientos de escollos y barreras políticas. Aun así se garantiza lo indispensable, siempre a precio asequible y además se ofrece, para los más necesitados, otras alternativas como son los Sistemas de Atención a la Familia (SAF). Programas encaminados también a la alimentación ciudadana.

El país se traza otros caminos, un nuevo modelo económico se aplica y los primeros resultados ya se perciben. La dirección del país no abandonará a ningún cubano, ni permitirá jamás que regresen las vejaciones vividas antes de 1959.