Guillermo Alfredo Torres Rodríguez

Guillermo Alfredo Torres. Foto InternetGuillermo Alfredo Torres. Foto InternetGuillermo Alfredo Torres Rodríguez inició su vida deportiva en el béisbol como lanzador y mostraba buenas condiciones para este deporte por la fortaleza de su brazo y la pujanza de sus batazos.  A pesar de ser bueno en el béisbol nunca se apartó de la cacería y los avatares del tiro, por eso en una ocasión mientras jugaba un piten entre amigos, vio pasar un pájaro y le echó mano a la escopeta para derribarlo. Ahí comprendió que su verdadero deporte era el tiro y no el béisbol.

Torres Rodríguez recibió siempre la asesoría de su padre Servilio Torres Pérez, atleta del Equipo Nacional de tiro en la especialidad del Skeet, quien junto a su esposa Graciela Rodríguez, lo apoyó en su paso por las escuelas deportivas y le enseñó todos los secretos competitivos y sin saberlo, llegaría a convertirse entre los mejores del mundo.

Guillermo Alfredo tiene 57 años de edad y más de 35 en el Equipo Nacional Cubano. En su brillante palmarés se cuentan diez Juegos Centroamericanos, nueve Panamericanos, doce Copas del Mundo, diez Grand Prix de la disciplina, y seis inclusiones en Juegos Olímpicos, lo que habla a las claras de su clase como deportista.

Nuestro deportista tuvo el mérito de ser el primer cubano que ganó una medalla individual en un Campeonato Mundial, cuando conquistó bronce en el celebrado en Valencia, Venezuela, en 1987. En esos certámenes tiene dos preseas de plata y dos de bronce y en Copas del Mundo, atesora dos coronas, cuatro subtítulos y dos de bronce.

Participación en los Juegos Olímpicos

Comenzó a participar en Juegos Olímpicos a partir de Moscú 1980, cuando tenía apenas 21 años de edad y ya llevaba cinco en el Equipo Nacional de Skeet. Allí obtuvo sexto lugar, 4to lugar en Barcelona, España 1992 a solo un punto de la medalla, posición número 20 en Atlanta 1996, el puesto 43 en Sidney 2000 y el 19 en Atenas, 2004. En los Juegos de Beijing 2008 no se clasificó y en Londres 2012 terminó distanciado de los lugares de privilegio. La medalla olímpica la ha sido esquiva y es la única que resta en sus vitrinas.