Una organización tan grande como nuestro pueblo. Así podemos definir a los Comités de Defensa de la Revolución, creados un 28 de septiembre, hace cincuenta y seis años, por el Líder de la Revolución, Fidel Castro.
Desde entonces, el deseo de unir a los cubanos en una organización de pueblo, en cada barrio, se hizo realidad y ha estado presente en cada festejo, en cada evento y actividad de carácter político. Son los CDR quienes acompañan al Gobierno, al Partido, a otras asociaciones cuando se enfrenta la más noble o la más compleja tarea.
En San Antonio de los Baños está vigente su labor mediante el apoyo al sector de la Salud Pública en las donaciones voluntarias de sangre, en el reconocimiento a quienes entregan una parte de sí para ayudar a salvar la vida de otros.
Los CDR tienen mucho de lo cual sentirse orgullosos, sus cuadros y dirigentes de base son personas responsables y humildes, preocupadas por el bienestar de la comunidad, como siempre quiso Fidel. Hay en cada cuadra un hombre o mujer que siempre da el paso al frente cuando de apoyo se trata, cuando con solo un gesto o una muestra de entusiasmo, movilizan a todos los vecinos para un trabajo voluntario o una asamblea de rendición de cuenta.
Pero también es cierto que algunos ariguanabenses necesitan fortalecer su participación como cederistas, por ejemplo, en el rescate de la vigilancia, un aspecto sumamente importante a mi criterio, para evitar la ocurrencia de delitos o enfrentar las manifestaciones de indisciplina social.
No obstante, cada día debe perfeccionar su trabajo esta organización tan grande como el mismo pueblo cubano. Cincuenta y seis años no se cumplen todos los días, y festejarlos es hoy la prioridad. Luego, quienes la representamos debemos mantener viva la esencia por la cual nuestro líder la creó y defender a toda costa la obra revolucionaria.

