La familia muy cerca de la escuela. Imagen: Tomada de InternetEl inicio del curso escolar moviliza a la familia y a la sociedad cubana. Septiembre llena de sueños, expectativas y anhelos a todos, es un acontecimiento que contagia con el entusiasmo, la alegría y el afán de lograr proyectos de vida.
Desde el Manifiesto del Moncada, la educación formó parte de las proyecciones para la sociedad que soñaba el movimiento revolucionario a partir del logro de la independencia y la paz, como derechos impostergables. La campaña de alfabetización llegó a cada rincón. Con los lápices y las libretas, la luz del saber transitó por llanos y montañas y desplazó la ignorancia y la exclusión. El campesino y el obrero recuperaron su valía.
En Cuba la educación es un acontecimiento social y cultural. El Estado garantiza los recursos y el potencial humano, abren perspectivas de desarrollo y las posibilidades para la adquisición de conocimientos y habilidades en las diferentes ramas del saber están abiertas bajo el precepto de la inclusión y el derecho para todos por igual, sin distinción de raza, edad, sexo, credo oposición social.
La familia cubana ve crecer a sus miembros sin diferencias, todos disfrutan de los beneficios de la Educación desde edades tempranas coinciden los niños, jóvenes, adultos y hasta los de la tercera edad se ven envueltos en las redes de la Universidad para todos porque sin lugar a dudas, la educación en Cuba es un acontecimiento importante.
Gracias a la educación, los individuos acompañan a la sociedad en los diferentes programas de desarrollo, la garantía de estudios permitió primero la alfabetización de todos, luego el logro del sexto grado y así el ascenso a niveles superiores de superación sin límite de edad.