Puente del Ariguanabo. Foto: Tomada de Internet
“Dejas en tu recorrido a través de tierras buenas las amplias despensas llenas de aquel que te ha comprendido. La admiración has tenido de nativos y de extraños, y al decursar de los años, por tu concurso valioso, se va haciendo más famoso San Antonio de los Baños”. Así cantó José Marichal, el sinsonte de Govea, al Ariguanabo. En esta publicación nos acercaremos a la historia de los diferentes puentes que, aún hoy, permiten el paso sobre el río.
Las gestiones para la construcción del puente de la calle Real, hoy Martí, se iniciaron en la sesión del Cabildo del seis de mayo de 1796. Después de vencer algunos obstáculos se abrió una suscripción popular para su ejecución. El ingeniero Francisco Leumour con 100 pesos y el ofrecimiento de levantar los planos y dirigir la obra, estuvo entre los primeros contribuyentes. Pocos días después de iniciada la colecta se habían recaudado más de 800 pesos. Ante la fácil recolección se pensó hacerlo de piedra en lugar de madera como fue la primera idea. Se necesitaban entonces 4500 pesos. Pasó algún tiempo, hasta que en sesión del 30 de enero de 1801 el Cabildo acordó dirigirse a los señores Prior y miembros del Real Consulado, pidiéndole anticipar los fondos con carácter devolutivo para la construcción de dicho puente.
Resuelta favorablemente la solicitud financiera, quedó iniciada la construcción del puente sobre la calle Real en los primeros meses de 1803. La obra estuvo terminada el 6 de mayo del propio año. Fue recibida por el Cabildo y el Gobierno Superior Civil, después del examen pericial del ingeniero teniente coronel Agustín de Ibarra, en medio de un cortejo popular, el día 27 de mayo de 1803.


