Luz en el camino de sus alumnos. Foto: Tomada de InternetMaestro, mi maestro, cuántas ansias por el reencuentro. A partir de hoy emprendes junto a tus discípulos un nuevo viaje por el curso escolar y hacia el conocimiento, volverás con tus clases educativas a desbordar sabiduría y experiencias, contribuyendo a la formación de hombres y mujeres de bien para el futuro de la sociedad.
Pondrás tu grano de arena en esa inmensa labor de formar valores como la responsabilidad, la honestidad y la solidaridad, verdaderas virtudes del ser humano.
Maestro, aún peinando canas tus ojos brillan cada septiembre y tu corazón palpita ante el polvo de la tiza y la pizarra, te muestras ansioso porque tus orugas aprendan a tejer su capullo y crezcan fuertes y seguras para ver con satisfacción cómo abren sus alas y vuelan por la vida. Sabemos maestro, cuánta entrega y sacrificio encierra esta maravillosa obra de enseñar.
Gracias por tener paciencia a lo largo de tu profesión, pues se necesitan grandes dosis, por ser amigo y buen consejero de los niños, jóvenes y padres. Deseamos que este curso escolar sea excelente, que conquiste retos añorados y que al final del camino seas capaz de dejar la huella del eterno recuerdo en la mente y en el corazón de quienes siempre te llamarán maestro.

