Una decisión de sabios

Leer es de sabios y a la vez, nos convierte en sabios. Es un pensamiento que se ajusta a todos los tiempos, a todas las épocas, y es válido en mi criterio para todas las generaciones. En Cuba siempre ha sido prioridad incentivar el hábito de la lectura. Desde las ferias internacionales del Libro que se realizan cada año, hasta la función que desempeñan las bibliotecas escolares y públicas, así como los talleres literarios y asignaturas que promueven la necesidad de hacer nuestras las posibilidades que ofrece un buen libro.

 

No obstante, desde la familia, que es nuestra primera escuela, pienso que debe incentivarse mucho más a niños y jóvenes en cuanto a este tema. No todos los padres le dan la importancia que posee la lectura, tanto de medios de prensa, revistas, libros de cuentos… o cualquier texto narrativo. Hoy, con el auge de las nuevas tecnologías, ya no tan nuevas, por supuesto, y el alcance de muchos a las computadoras, los más pequeños de casa se divierten con un videojuego, con el celular, desde edades muy tempranas ya existen conocimientos sobre los dispositivos electrónicos, no obstante, disminuye la capacidad de sostener un libro entre las manos y leerlo hasta el final.

No podemos generalizar, porque evidentemente cada familia es un mundo aparte, pero el cierto rechazo de algunos alumnos a las bibliotecas y el apego al mundo virtual son cada vez más visibles.

 

Considero oportuno seguir reforzando el hábito de la lectura desde el hogar. Es mediante ello que se fomentarán muchos valores, se logrará formar a los futuros hombres y mujeres de una manera eficaz y sana. La literatura tiene el poder de educar, de entregar cultura y sabiduría, a la vez que es un método para la recreación mental y el crecimiento de los seres humanos en todos los sentidos.