El internacionalismo con perfume de mujer

La mujer cubana presente en otras latitudes. Foto InternetLa mujer cubana presente en otras latitudes. Foto InternetLa audacia de las mujeres cubanas aquilata la dimensión humana y la valía del género. Ellas son protagonistas del internacionalismo, la consagración en el desempeño en otras latitudes las destaca como la más solidaria en todo el mundo. A propósito conversamos con Caridad Rodríguez Martínez, licenciada en laboratorio clínico y trabajadora del laboratorio de Microbiología en San Antonio de los Baños.

Fieles a la solidaridad, las mujeres cubanas dan lecciones al mundo y reiteran con su participación el apoyo a la política internacionalista de la revolución ¿Cuál ha sido su aporte?

En el 2010 formé parte de la brigada médica que prestó servicios en Anzoátegui, Venezuela hasta el 2012 y al año siguiente regresé esta vez, al estado de Sucre. Allí ofrecí los servicios hasta principios de este año, en ambos casos la entrega fue total. El trabajo era integral desde nuestra llegada nos enfrentamos a una situación de salud diferente a la de nuestro país, la llegada fue impresionante, la atención a los pobladores nos marcó profundamente.

¿Qué problemas de salud enfrentó?

La población venezolana está marcada por la incidencia de parasitismo, sobre todo el paludismo, el chikungunya, zika y el dengue, todas propagadas por la picada del mosquito. A diferencia de la estrategia del sistema de salud en Cuba y las acciones de prevención que desde los consultorios llegan a las comunidades, en el territorio venezolano la población no tiene percepción del riesgo que representa la existencia del mosquito. Estas enfermedades no son frecuentes en Cuba a partir de la cultura sanitaria que ya posee la población.

¿Qué significa para usted el internacionalismo?

Como profesional la experiencia es enriquecedora, nos enfrentamos a una realidad distinta a la nuestra, no sólo en la geografía, la idiosincrasia, la cultura, diferentes hábitos de vida. Resulta además una vía para fortalecernos ideológicamente, pues la labor de los médicos cubanos es imprescindible en la atención médica a los pobladores venezolanos. Llegamos incluso a lugares apartados donde no existe cobertura médica, a comunidades indígenas con extrema pobreza, llegamos hasta los propios hogares, prestamos los servicios de salud de manera integral con el tratamiento y los medicamentos a partir de la enfermedad.

Desde la condición de mujer forma parte de una familia, deja atrás a los hijos ¿Cómo supera esta situación?

Al insertarnos a una brigada médica formamos parte de un colectivo con una misión y el propósito de salvar vidas y nuestra formación como profesionales de la salud cubana nos prepara para el ejercicio de la profesión, al entrega desinteresada al bien común. Todo esto nos permite salvar distancias, extrañamos a nuestros seres queridos, a la patria, no obstante, crecemos como seres humanos y esto hace que ante el mundo seamos ejemplo, además enaltecemos a la mujer como ente activo en el quehacer social en Cuba, somos continuadoras de la tradición y el sacrificio de las féminas.

Luego de cumplir con el aporte al bienestar y la salud del pueblo venezolano ¿Cómo se inserta de nuevo al colectivo donde usted labora en Cuba?

Por supuesto, nos permite valorar con mayor profundidad el papel de la mujer cubana, al contar con ella en todos los frentes: político, social y económico. Actualmente laboro junto a mis compañeros del laboratorio de Microbiología y la entrega y dedicación al trabajo es mayor, pues así contribuimos a la calidad de vida de los ariguanabenses.