Cubanos, a pesar de todo

Orlando Ortega. Foto InternetOrlando Ortega. Foto Internet

Cuba es cuna de excelentes deportistas, de grandes atletas que con sus actuaciones, pusieron y ponen en alto el nombre de la isla en los más encumbrados eventos internacionales. La cita estival de Río de Janeiro, ubica a la mayor de las Antillas en el puesto 21 del medallero, con tres metales de oro, dos de plata y cuatro de bronce, cosecha que está por aumentar y así cumplir el pronóstico de la delegación, de ubicarse entre los 20 primeros del medallero.

A pesar de todo, Cuba sigue acaparando titulares con atletas  nacidos en el verde caimán, que hoy compiten fuera de la isla y representan a otras naciones. El caso más sonado hasta el momento en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, es el del vallista artemiseño Orlando Ortega, medallista de plata en la carrera de 110 metros, y quien prefirió abrazar una bandera de España, en lugar de la nuestra, la de la estrella solitaria.
 
Yasmany Copello, de 29 años, vive en España, pero compite por Turquía y a ese país le pertenece su medalla de bronce en 400 metros con vallas, con (47,92) segundos. Sucede lo mismo con el boxeador Lorenzo Sotomayor, de 31 años, quien hoy discute su pase a la final en la categoría de los 64 kg, representando a Azerbaiyán, y que en el camino derrotó a su compatriota Yasnier Tolero.
 
Osmany Juantorena, de 31 años y natural de Santiago de Cuba, está en el mismo caso, pues compite en el equipo de voleibol de Italia, que discute hoy su paso a la final ante EEUU. Por disímiles razones y motivos, dejaron su patria para hacer vida deportiva en otras latitudes del mundo. Otros idiomas, costumbres y formas de ver el deporte, marcan su existencia. Esas medallas, sean en Azerbaiyán, España, Italia, Chile o en el mismísimo polo norte, tienen sabor a Cuba.
 
Nadie puede negar el desarrollo del deporte cubano. La calidad de nuestros atletas y su formación en el sistema deportivo. Cierto es que hoy atravesamos por una situación crítica. Déficit de implementos, poco roce internacional y el éxodo de atletas, empaña un mejor desempeño en los Juegos Olímpicos.
 
A pesar de todo, Mijaín López, Reinier Borrero y Julio César la Cruz, bañaron de oro la isla  para orgullo de todos, dentro y fuera del archipiélago. Viva entonces el deporte cubano, aunque tenga detractores. A pesar de todo, es el nuestro. Compite, gana, hace ondear la enseña nacional y despierta seguidores. Eso es lo que vale y por lo que sentimos orgullo.