Por una formación de valores más efectiva

Foto InternetFoto InternetUsted debe haber escuchado en más de una ocasión algún comentario referido a la crisis de valores y la importancia de la familia y la escuela como impulsoras de los más jóvenes en función de los resultados académicos. Todos hablan al respecto en nuestros medios de comunicación, y no es para menos.

 

La realidad de Cuba y específicamente de San Antonio de los Baños lo amerita, porque ya no son solamente los más jóvenes o adultos, quienes manifiestan irrespeto hacia los demás, sino también algunos de la tercera edad y hasta niños. Eso desde el punto de vista de la carencia de valores.

En mi criterio, los valores son un aspecto de total interés dado que forman nuestra personalidad, nos distinguen ante el resto y nos convierten en personas de bien o todo lo contrario.

 

Educar a las nuevas generaciones es vital para hacer crecer en ellos la cortesía, la amabilidad, le respeto, la honestidad, la decencia, y hábitos correctos de conducta que, de incorporar satisfactoriamente a su cotidianeidad, harían la vida social mucho más sencilla y agradable.

 

Pero no siempre sucede así. Lo peor es que a veces son los propios padres quienes enseñan las malas costumbres, quizás sin darse cuenta, pues algunos las tienen incorporadas a su mentalidad. El punto es que ya no se puede definir con exactitud dónde estará mejor nuestra descendencia, en el círculo infantil o en la escuela, como es su derecho, donde desafortunadamente se puede rodear de malos hábitos entre compañeros carentes de valores, o en la casa, donde la familia debe, pero no siempre educa y muestra buenos modos de comportamiento.

 

En mi opinión, el combate en el hogar debe aumentar, los padres deben acometer tareas titánicas para contrarrestar la obscenidad, la vulgaridad, el irrespeto y la violencia verbal que se escucha en las calles. Deben además, inculcar y velar por la permanencia del hábito de estudio. No es sencillo, pero sí, muy necesario si queremos formar hombres y mujeres preparados y virtuosos.