Mijaín López celebra su tercer oro olímpico. Foto: Tomada de internet
El Olimpo está en Herradura. Lo sabe el “rey” de los 130 kilogramos en la lucha grecorromana. Es cubano, de un pueblo humilde que respira el aroma a tabaco de sus vegas y despierta con la brisa que despeina las palmas en el lomerío.
Fuerte como el ébano. Preciado como el marfil. Sencillo cual niño que retoza con juguete nuevo. Leyenda viva de su pueblo, del deporte mundial, de los dioses del Olimpo que le saludan a su paso.
El Olimpo está en Herradura. Lo sabe Mijaín López, por eso bailó samba como disfrute de la tercera corona olímpica. Es tres veces campeón bajo los cinco aros. Tres veces dueño de los colchones olímpicos sin nadie que lo impida. Esta vez no hubo ser humano que le venciera. Solo él fue su rival. Un suplex definitorio a los veintinueve segundos de iniciado el combate, frente al turco Riza Kayaalp, le dieron paso para subir a lo alto del podio.
Tricampeón. Así de simple. Únicamente los grandes pueden llegar a esa hazaña. Otros cubanos también lo hicieron. Teófilo Stevenson, Félix Savón y las espectaculares Morenas del Caribe del voleibol, tienen tamaño privilegio.
Ya eres leyenda Mijaín. Eres también el séptimo gladiador que logra tres doradas en estas lides cuatrienales. Ya bailaste la samba, ahora puedes bailar el son en tu querido Herradura. Tu gente te espera, te idolatra. Vives en los niños que sueñan tu estatura de atleta. Estás en cada barrio de tu Cuba, en esa bandera que ondea orgullosa cada vez que la portas. ¡Negro cará! ¡Qué grande eres cuando se habla de humildad! Así de simple. Lo sabes y sonríes. Sabes que gracias a ti, el Olimpo está en Herradura.
Principales resultados de Mijaín López. Infografía: Luis Alberto DH